domingo, 18 de septiembre de 2016

Maniquíes

Ya hace dos semanas desde que cambiaron los maniquíes de toda la vida, por estos muñecos robóticos. Dijeron que serían mejores y darían un valor añadido a la empresa, ya que estos nuevos maniquíes, tienen la habilidad de moverse y contonearse desde la posición en la que lo pongas y así hace que luzca más la ropa que llevan puesta.

En teoría no pueden andar, ni moverse por el establecimiento, solo pueden moverse en el sitio en el que los coloques. Sin embargo, no puedo evitar sentir escalofríos cada vez que los veo. Aunque no tienen ojos, siento que me están mirando, aunque no tienen boca, siento que me sonríen y aunque no tienen orejas, siento que me oyen.
Imagen sacada de: yonhoo.es
A pesar de mi miedo a estos maniquíes, tengo que quedarme hasta tarde trabajando, como siempre.
—¿Quieres dejar de mirarlos? — me pregunta molesta mi amiga Carol.
—Lo siento — contesto — es que no puedo evitar pensar que nos observan.
—No nos observan Lara, ¡Son maniquíes! ¿Quieres centrarte en el trabajo? Así acabaremos antes y podremos irnos a casa.
—En realidad no son maniquíes exactamente, son robots — comento.
Carol resopla y me mira de soslayo.
—Sí son robots, pero no tienen vida propia, mira…
Carol coge el mando que controla los maniquíes de la tienda y los apaga. Los maniquíes dejan de moverse de inmediato y se quedan en la posición en la que estaban como estatuas.
—¿Ves? Los controlamos con este mando, no pueden pensar por sí mismos — dice cansada de la conversación — Y ahora volvamos al trabajo.
Yo la hago caso y juntas terminamos el trabajo que nos quedaba. Miro el reloj, marca las doce de la noche.
—Bueno Lara, me voy a casa que es tarde, ¿Cierras tú?
—Sí, no hay problema.
Termino los papeleos del día y cuento el dinero de la caja, está todo correcto. Cojo mi bolso y me dispongo a salir de la tienda, cuando de repente se me hace un nudo en la garganta. Todos los maniquíes me están mirando, quietos como estatuas, pero me miran. Cuando Carol los apagó, éstos se quedaron mirando en diversas direcciones, pero ahora todos me miran a mí.
Camino despacio hacia la salida, sin apartar la mirada de los muñecos diabólicos. Siento que en cualquier momento van a girar todos la cabeza y a seguirme con la mirada hasta la salida, pero no lo hacen. A dos pasos de la puerta empiezo a correr y encierro a los robots en la tienda, mañana será otro día.
Al día siguiente entro de nuevo a la tienda un poco nerviosa, los maniquíes están bailando y moviéndose tal y como suelen hacer cuando están encendidos, como si nada hubiera pasado.
—¿Te lo puedes creer? — dice enfadada Carol — el ordenador de la tienda no funciona, está estropeado.
—Llama al técnico.
—Lo haría, pero los teléfonos no funcionan tampoco.
—¿Cómo que no funcionan? — pregunto extrañada
—¿No lo has visto en las noticias hoy? Ha habido un fallo general de la electricidad, las comunicaciones, de todo, están intentando solucionarlo, pero hasta entonces nada. Espero que lo solucionen pronto o vamos a perder muchos clientes — dice enfadada Carol.
Me giro para ver la tienda y me doy cuenta de que Carol tiene razón, las luces de la tienda no están encendidas, pero los maniquíes sí.
—Carol, ¿Has encendido los maniquíes esta mañana?
—No, creo que no, no me acuerdo muy bien — contesta distraídamente.
El pulso se me acelera y el mismo miedo que sentí ayer, vuelve a aparecer.
—¿No te parece extraño? Qué nada funcione, pero que los maniquíes sigan moviéndose.
—¡Oh por favor, Lara! — contesta Carol poniendo los ojos en blanco — ¿Otra vez con el rollo de los maniquíes?
Ignoro su comentario y empiezo a pensar en una idea que ha cruzado mi mente.
—Carol, ¿Te importa que salga a dar un paseo un rato? Ya que nada funciona, no creo que tengamos muchos clientes.
—Sí claro, vete, pero vuelve antes de la hora de comer.
Sin decir nada más, salgo de la tienda y monto en mi coche, sé perfectamente dónde quiero ir y va a ser un viaje un poco largo. Por la ventana puedo ver como al resto de tiendas le pasa lo mismo, nada funciona excepto los maniquíes.
Atravieso calles y más calles y finalmente llego a mi destino. La fábrica de maniquíes robóticos, nuestros proveedores. Entro dubitativa, esperando encontrarme con un montón de gente trabajando y fabricando robots, pero la fábrica está vacía.
La línea de montaje está parada y no hay nadie, pero el corazón se me paraliza cuando veo un charco de sangre en el suelo, ha pasado algo horrible. Mi primer instinto es salir corriendo, pero la curiosidad me puede y sigo avanzando. Oigo ruidos apenas audibles, pero ahí están, parecen hierros golpeándose o maquinaria pesada. A medida que me voy acercando, el ruido se va haciendo más fuerte, hasta que llego a una puerta, está entre abierta, me planteo echar un vistazo, estoy asustada, pero no he llegado hasta aquí para nada.
Finalmente miro a través de la puerta y lo que veo me horroriza. Los papeles se han cambiado, los trabajadores humanos están en la cinta transportadora y los maniquíes son los que vigilan el proceso.
Una cara sin rostro me sobresalta, me han visto. El maniquí abre la puerta tras la que me ocultaba y yo intento huir, pero ya es tarde, me tienen rodeada.
—¿Por qué hacéis esto? — grito desesperada y con las lágrimas corriendo por mis mejillas.
Los maniquíes no me contestan, solo observan. Ha llegado la hora, los maniquíes me sujetan y mis gritos no sirven de nada, tan solo las sombras de una edad pasada me oyen. Su era ha llegado.





Si te ha gustado…

Este relato se me ocurrió en El Corte Inglés, iba andando distraída, mirando el móvil, cuando de pronto me sobresalté por culpa de un maniquí, pensé que era una persona. Seguro que tú también has tenido una sensación parecida, sobresaltarte por la sombra de una persona y después darte cuenta de que es un maniquí.
Con este relato quería transmitir que las apariencias engañan sí, a veces ves un maniquí y crees que es una persona, pero a veces, tu instinto no te falla y aunque todos vean a un maniquí, tu sabes que hay algo más.
Dicho esto, espero que os haya gustado mi relato y que me dejéis vuestros comentarios, dudas y opiniones al respecto.
Y un saludo de Silvia!!
Imagen sacada de: difusionlibre.com

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