domingo, 22 de enero de 2017

Conocimiento

No puedo ni imaginarme como debía de ser esto hace diez años. Si ahora me parece un horror tener que pasar horas enchufada en la máquina del conocimiento para aprender las lecciones de clase. Imagínate hace unos años, cuando no existía Conocimiento y los estudiantes tenían que dedicar horas de su tiempo a estudiar frase por frase cada entramado mensaje. Tenemos mucho que agradecer los estudiantes de esta época, la forma de examinarnos ha cambiado, ahora todo es poner en práctica la materia que nos ha transmitido Conocimiento, no tenemos parte teórica en los exámenes, si la tuviéramos todos la aprobaríamos, ya que Conocimiento nos graba en el cerebro la misma información.
Imagen sacada de: www.mirelasolucion.es
El funcionamiento es el siguiente, si antes cada estudiante al volver de clase tenía que pasarse horas estudiando para los controles. Ahora tan solo tenemos que llegar de clase y enchufarnos un par de horas a una máquina, a la que se ha bautizado con el nombre Conocimiento, para comprender e interiorizar todo lo que los profesores nos han enseñado. Tenemos más tiempo libre para nosotros que nuestros antepasados, ya que Conocimiento tarda mucho menos en meternos toda la información en el cerebro de lo que habríamos tardado nosotros en procesarla por nosotros mismos.
Sin embargo, desde hace unos días noto algo distinto, los discos que nos pasan los profesores para introducirlos en Conocimiento, nos están cambiando. Lo veo en mis compañeros, quiénes incluso detestando la política ahora se meten y discuten sobre el tema.
He visto en las noticias lo del plan de la reforma educativa que tiene pensado implantar el gobierno y las protestas y manifestaciones de los profesores. En cambio, esa reforma educativa es para bien de los alumnos y tanto los padres como los estudiantes están contentos con el nuevo programa. Hasta ahora.
Cada vez más y más mis compañeros y amigos se meten en las protestas de los profesores y eso se nota sobre todo en clase:
—La reforma chicos, esta reforma será la que destruirá por completo nuestro sistema educativo… — repite el profesor Marx.
Los alumnos aplauden y vitorean al profesor como si de un meeting político se tratara y yo me pongo mala. Algo está pasando, los profesores están tratando de manipularnos, de adoctrinarnos.
Noto la mirada del Marx justo después de haber puesto los ojos en blanco.
—¿Algo qué decir señorita Loons? — me pregunta.
—No lo entiendo, ¿Qué tiene en contra del plan de reforma?
—Tiene que estudiar las lecciones que les pasamos los profesores, señorita Loons, esa reforma pretende erradicar la existencia de los profesores ya que alegan que la existencia de Conocimiento realiza toda nuestra labor, pero ¿Vamos a permitir que nos controlen las máquinas? — grita Marx como si fuera un predicador.
—¡NO! — Gritan al unísono los estudiantes.
El meeting continúa y yo pienso que el profesor tiene razón, llevo unas semanas sin conectarme a Conocimiento. Por eso no estoy ahora como mis compañeros, vitoreando al profesor como si fuera el nuevo mesías.
Tengo que pensar en algo, tengo que encontrar la forma de pillar a los profesores metiendo mensajes subliminales en las lecciones que nos pasan. Para ello, me meto en la sala de profesores y busco.
No encuentro mucho, algunas tablets sin contenido, el café del profesor Totels (que tal y como sospechábamos contiene alcohol) y unas revistas pornográficas del profesor de gimnasia. Lo normal. Escucho el ruido de unos pasos acercándose y yo me escondo corriendo en el armario.
A los pocos segundos la profesora de lengua y la de matemáticas entran en la sala y a mí se me acelera el corazón.
—¿Tienes preparada las lecciones para mañana? — le pregunta la de Lengua a la de matemáticas.
—Sí, soy previsora, además he añadido unos cuantos mensajes más para llegar aún más a mis alumnos.
—Bien hecho, aunque intenta que esos mensajes no se noten mucho, si los padres se enteran de nuestros planes, podríamos perderlo todo.
—Entendido — dice haciendo una ligera pausa la de matemáticas — una pregunta, ¿Qué hacemos con la señorita Loons? Marx me ha dicho que hoy se le ha enfrentado en clase, sospecha que no se está enchufando las lecciones.
Intento contener el aliento tras la puerta del armario y evitar hacer cualquier ruido, ya que ahora sé que estoy en grave peligro.
—¿De verdad? — pregunta sorprendida la profesora de lengua — Nos encargaremos de ella entonces, meteremos la idea a nuestros alumnos de que la señorita Loons es una traidora de la causa y en unos pocos días, ella desaparecerá, no tendremos de qué preocuparnos.
Veo por la rejilla de la puerta como las profesoras dejan sus lecciones en una taquilla bajo llave y salen por la puerta, juntas. Tras unos minutos de espera, decido salir, tengo intención de salir corriendo por la puerta nada más hacerlo, pero algo me detiene, la taquilla donde se esconden las lecciones.
La miro de reojo y finalmente me lanzo. Abro la taquilla con una ganzúa y cojo las lecciones. Sé que tengo que actuar deprisa y que no tengo tiempo que perder así que conecto las lecciones al Conocimiento que hay en una esquina y elimino de él todos los mensajes subliminales que tan perversamente los profesores nos han inculcado. Antes de quitar los discos de las lecciones se me ocurre otro plan. Un plan casi tan malvado como el de los profesores, pero necesario para eliminar la amenaza.
Conecto la cámara de Conocimiento y me grabo a mí misma:
—Hola compañeros, los profesores tienen miedo a la reforma educativa porque ello supondrá la eliminación de su profesión y la implantación definitiva de Conocimiento. Por ello, se han dedicado a meternos mensajes subliminales en nuestras lecciones, para que nosotros luchemos por su causa. Nos han manipulado, nos han metido ideas en nuestra cabeza para controlarnos, pero se acabó. Quiero que mañana, cuando escuchéis este mensaje, detengáis a los profesores de inmediato y los llevéis ante las autoridades. Este es el principio, de una nueva Era.
Dejo de grabar y meto mi mensaje en todas las lecciones que hay dentro de la taquilla. Si ellos quieren guerra, guerra será lo que tendrán.






Si te ha gustado…

Para escribir este relato me he inspirado en un montón de películas, entre ellas: en Matrix y su máquina del conocimiento que hace que Neo aprenda Kung fu, en The faculty y sus malvados profesores y en La Ola, película alemana que representa muy bien la teoría de la manipulación de un profesor a sus alumnos.
La moraleja de esta historia guarda un secreto. Los profesores son personas y como personas nos resulta muy difícil ser imparciales, por eso, todo el mundo en su vida ha tenido un profesor cuya ideología es de sobra conocida. No hace falta una máquina llamada Conocimiento para manipularnos, los humanos tenemos el poder para hacerlo. Por ello, no dejéis que “las lecciones” de nadie os manipulen.
Dicho esto, espero que os haya gustado mi relato y que me dejéis vuestros comentarios, dudas y opiniones al respecto.
Y un saludo de Silvia!!

Imagen sacada de: www.elpelicultista.com

domingo, 15 de enero de 2017

El Origen de la Existencia

Pertenezco a una organización muy selecta de hombres y mujeres con capacidades especiales para soportar los viajes en el tiempo. Esta organización se llama Tempus y nuestra misión es asegurarnos de que la raza humana sobrevive en el futuro. Usamos la máquina en el tiempo, creada en el año 43.575, para trasladarnos de época en época.

Tenemos prohibido viajar al pasado, ya que lo que ha ocurrido nos ha llevado hasta donde estamos ahora, sin embargo sí que podemos viajar al futuro, tan solo al futuro inmediato, ya que igualmente tenemos prohibido viajar al año 43.575 y posteriores.
Imagen sacada de: elmensajedeotrosmundos.blogspot.com.es
Nuestro objetivo es tan solo asegurarnos de sobrevivir al futuro inmediato y por ahora lo estamos consiguiendo.
—Ya, pero ¿Qué pasará cuando nuestro futuro inmediato sea el año 43.575? — preguntó mi compañero de viajes Deimus.
—No lo sé Deimus, a lo mejor la organización Tempus se acaba o a lo mejor dejamos de tener prohibido viajar a años posteriores a esa fecha.
Mi compañero Deimus cambió cuando investigando el futuro inmediato, solicitó al Consejo viajar al año 43.575 para solucionar unos problemas que estaba viendo. El Consejo le denegó su viaje al 43.575 y desde entonces, mi amigo está empezando a sospechar que la organización guarda un malvado secreto.
—Y ¿Qué pasaría si viajáramos a esa fecha sin autorización? — seguía Deimus.
—Probablemente el Consejo te quitaría tus credenciales de Atemporal y vivirías el resto de tus días exiliado en la época que el Consejo decidiera y lo más seguro es que no eligieran una época agradable para vivir, sino una en la que puedes acabar muerto. — sentencio.
Mi amigo resopla resignado y me mira de reojo:
—¿En serio no tienes curiosidad por saber qué pasa? ¿No crees que es un poco raro esa norma?
—Claro que siento curiosidad, pero no quiero perder mi empleo Deimus, tengo una familia a la que alimentar, ¿Sabes?
Como siempre mi compañero acaba cediendo y dejando sus dudas otra vez enterradas, para sacarlas en otro momento posterior.
Tenemos un nuevo objetivo, detener a un hombre del futuro de matar a otro que se convertiría en un buen líder para la sociedad. Viajamos en el tiempo, como cualquier otra misión anterior, en cambio, noto que ocurre algo raro nada más llegar.
—¿Qué pasa? ¿Nos hemos equivocado de fecha? — pregunto desconcertado.
Miro las lecturas de los tempómetros y se me hiela la sangre, la pantalla indica que estamos en año 43.575. Inmediatamente miro a mi compañero con rabia:
—¿Qué has hecho? — le grito zarandeándole.
—Lo siento Clay, lo siento, pero tenía que hacerlo.
—¿Sabes lo que nos harán si nos descubren? ¿Saben lo que nos harán si averiguan que estamos en la fecha prohibida?
—Lo sé, tenía que habértelo consultado, pero necesitaba tus huellas para viajar en el tiempo, la máquina del tiempo la tienen que utilizar dos personas, yo solo no puedo viajar, no puedo utilizarla.
Le aparto de un empujón y miro a mi alrededor en busca de una solución. Todavía no es tarde, todavía podemos volver a nuestro tiempo y olvidarnos de este suceso. Sin embargo, algo capta mi atención en el horizonte. Los edificios que se alzan a lo lejos están casi en ruinas, todo a nuestro alrededor esta desértico.
—¿Qué ha pasado aquí? — pregunta desconcertado Deimus.
La imagen post-apocalíptica que tenemos ante nuestros ojos me indica dos cosas: una, que nuestra misión de asegurarnos de que el futuro inmediato prospera fracasa y dos, que Deimus tiene razón y el Consejo oculta algo.
—Vamos a averiguarlo — contesto.
Llegamos a lo que queda de la ciudad más próxima, está vacía, no hay nadie, tan solo escombros de una civilización.
—Sabes lo que esto significa, ¿verdad Clay?
—Sí, que tenías razón, el Consejo oculta algo — contesto.
—¡Te lo dije! — se ríe nervioso Deimus.
Pongo los ojos en blanco y continuo caminando por las desoladas calles. Tras unos minutos, descubrimos algo conocido, una máquina del tiempo un poco oxidada.
Me acerco a ella y la observo con detenimiento, extiendo la mano para tocarla, pero mi compañero me detiene en el acto.
—Cuidado, está activada, si la tocas podrías aparecer en cualquier parte.
—No en cualquier parte — le corrijo — sino a dónde han ido todos los que antes vivían aquí.
Deimus reflexiona y me mira indeciso, pero finalmente accede y ambos tocamos la máquina a la vez. Nada más hacerlo, nos teletransportamos a una época y un lugar desconocidos para nosotros.
No estamos solos, estamos en medio de un pueblo de escasa tecnología. Nos miran sobresaltados al principio, pero por sorprendente que parezca, no están asustados.
—¿Dónde estamos? — pregunta mi amigo.
—Donde no, sino cuando — contesta un anciano que se acerca a nosotros.
El aspecto del anciano resulta demasiado cuidado como para haber vivido toda su vida en el campo donde se encuentra ahora:
—Estáis en los primeros años de la humanidad, en el origen de la creación.
—¿Cómo?
—Veréis, venimos del futuro, de dónde me imagino que venís vosotros, nuestra sociedad estaba medio destruida y la única solución que se nos ocurrió en ese momento fue viajar al pasado, pero no a cualquier pasado sino al principio de nuestra creación y descubrimos con horror una verdad. No descendemos del mono, no sabemos nuestro origen, ya que nuestra existencia es circular, nosotros vinimos del futuro y nos instalamos aquí y así nuestros descendientes conformaron nuestro pasado. No hay futuro después del año 43.575, tras esa fecha, nuestra raza vuelve al pasado.
Pienso en ello y me desmorono, ¿Estamos condenados a repetir siempre la misma historia? Recuerdo todas las misiones que el Consejo nos encomendó, ellos sabían que el mundo se acababa en el año 43.575 e intentaron evitarlo con nuestra organización, pero lo que no saben es que si impiden ese futuro apocalíptico, evitaran el origen de la existencia.







Si te ha gustado…

Lo sé es un poco “rayada” el relato, cualquier historia sobre viajes en el tiempo lo es, por eso me he inspirado en “El Fin de la Eternidad” de Isaac Asimov (mi segundo libro favorito) y “La Patrulla del Tiempo” de Poul Anderson. Dos grandes libros que indagan sobre este tema.
Con esta historia quería haceros pensar una cosa: estamos convencidos de que nuestra existencia es lineal, es decir, que hay un pasado, un presente y un futuro, pero ¿Qué pasaría si nuestra existencia fuera circular? ¿Qué pasaría si en un determinado año en el futuro volviéramos al pasado e hiciéramos posible nuestra existencia en la Tierra?
Dicho esto, espero que os haya gustado mi relato y que me dejéis vuestros comentarios, dudas y opiniones al respecto.
Y un saludo de Silvia!!

Imagen sacada de: lacajanegradelmisterio.blogspot.com.es

domingo, 8 de enero de 2017

Los Durmientes

Iba corriendo por la calle, esquivando a la gente y pensando en lo tarde que llegaba al trabajo, cuando de pronto un dolor horrible de cabeza hizo que me derrumbara en el suelo. Para mí había pasado poco tiempo, pero cuando desperté, me enteré de que no había sido así.
—¿Estás bien? — me pregunta una enfermera.
Intento incorporarme, pero el dolor de cabeza sigue ahí.
—Creo que sí, ¿Qué ha pasado?
—Nadie lo sabe.
Miro detenidamente a la enfermera y su cara de preocupación me asusta.

—Ha sido a nivel mundial, de repente un montón de gente de todas partes del mundo se ha desmayado y se ha despertado ahora, todos a la vez.
Imagen sacada de: construirtv.com
—¿Cómo? ¿Quiere decir que esto no solo me ha pasado a mí?
—No — contenta negando con la cabeza — de hecho todos los que estáis en esta sala habéis pasado por el mismo fenómeno.
Me giro miro a mi alrededor, toda la sala está llena de gente tan confundida como yo, mirándose los unos a los otros y preguntándose qué demonios está pasando.
Pasadas unas horas, los pacientes nos quedamos a solas y decido ser la primera en hablar:
—¿Todos os habéis desmayado el martes 8 de Noviembre a las once en punto de la mañana y os habéis despertado el domingo 8 de enero a las once en punto de la mañana?
—Sí — se atreve a contestarme uno con la mirada perdida — recuerdo que estaba en mi estudio de fotografía cuando ocurrió eso, el dolor de cabeza era insoportable.
—Tienes razón, la cabeza me dolía horrores — asintió otra.
Todos asentían con la cabeza y se miraban asustados.
—Vale, entonces, todos coincidimos en que nos dolía muchísimo la cabeza antes de desmayarnos — concluyo.
—Sí — afirman todos.
Se hace el silencio en la sala e intentamos procesar todo lo ocurrido.
—Una cosa — empieza una chica — ¿Por qué a nosotros? ¿Por qué nos ha pasado a nosotros precisamente y no a todo el mundo?
—¿Qué quieres decir?
—Bueno, ya habéis oído a las enfermeras, esto ha ocurrido a nivel mundial, pero no les ha pasado a todos los humanos de la Tierra, tan solo a unos cuántos, ¿Qué tenemos nosotros que nos haya hecho desmayarnos?
—Es una buena pregunta — dice el fotógrafo.
—Tal vez sea algo genético que no podamos averiguar ahora — niega un hombre mayor.
—Tal vez — contesto — pero merece la pena descartar opciones, ¿No?
—Empecemos por las cosas más simples — sugiere el fotógrafo — ¿A qué os dedicáis?
—Yo soy profesora…
—Yo biólogo…
—Vale, está claro que la profesión no tiene nada que ver…
—¿Qué hacíais cuando ocurrió este suceso? — pregunta el hombre mayor.
—Yo iba al trabajo — contesto.
—Estudio de fotografía.
—Estaba en clase — dice una adolescente
—Limpiaba la casa…
—Creo que eso tampoco puede ayudarnos — dice el hombre mayor haciendo una mueca.
Tras unos cuantos intentos más desistimos, no tengo nada en común con el resto de pacientes y tal vez no tenga nada que ver, decidimos irnos a dormir y a la mañana siguiente me despierta el ruido de la televisión.
El fotógrafo ha conseguido que las enfermeras le traigan un monitor y está sentado en la cama viendo atentamente las noticias.
—¿Qué pasa? — pregunto por si ha encontrado algo interesante.
—Por ahora no han encontrado ninguna conexión entre los durmientes, así nos llaman, los Durmientes.
Me siento en la cama y escucho las noticias en silencio, ya que aún hay pacientes dormidos en sus respectivas camas.
—Sabes, no es la primera vez que me ocurre algo tan extraño como esto — me comenta — una vez, siendo yo pequeño, vi como una luz intentaba llevarse a mi hermano al cielo, yo le pude pillar a tiempo e impedí que los dueños de aquella luz se lo llevaran, tanto mi hermano como yo decidimos guardar el secreto de lo ocurrido e incluso llegamos a pensar que no había ocurrido, pero algo me dice que no fue ningún sueño.
Se me hiela la sangre al imaginar su historia y recuerdo un suceso que me ocurrió a mí, muy similar al suyo:
—A mí también me ocurrió algo parecido a eso — comento — estaba sola en mi casa, durmiendo, cuando de repente una luz entró en mi habitación, me desperté y vi la luz flotando delante de mí, intenté moverme, pero no podía, estaba muy asustada y de pronto la luz se fue por la ventana y yo pude volver a moverme.
Nos quedamos mirándonos pensativos y entonces caemos:
—Y si… — empieza el fotógrafo.
—Hay que despertar a los demás.
No hace falta decir más, en menos de un minuto despertamos al resto de pacientes y les preguntamos si han tenido sucesos extraños con lo que podrían ser alienígenas y nos aterramos al descubrir que ese es nuestro punto en común con todos.
Una vez descubierto eso, nos falta por averiguar el por qué de todo y es la televisión la que nos contesta a eso:
“Ultimas noticias, han aparecido objetos no identificados alrededor de la Tierra, no sabemos qué son esas cosas, pero nos tienen rodeados…”
—¿Creéis que vienen a por nosotros? — pregunta una niña.
—No creo — dije una mujer — creo que nos han utilizado, nos han utilizado como aviso para los demás, para que los demás supieran que venían.
Me quedo pensando en eso y veo que tiene razón, cuando nos rompemos un brazo o una pierna, automáticamente esa parte, ya curada, de nuestro organismo nos duele cuando va a cambiar el tiempo. Es posible que nuestros sucesos extraños con los seres que ahora nos rodean, nos hayan sensibilizado a ellos y para bien o para mal, ahora somos más fuertes que los que no son Durmientes:
—Ya vienen…





Si te ha gustado:

Cuando era pequeña tuve un accidente que me hizo una pequeña fisura en el hueso del dedo meñique de la mano izquierda, cuando la herida se curó, mi dedo no volvió a ser el mismo. A partir de ese momento, cada vez que cambia el tiempo bruscamente me duele, es como un aviso. Se me ha ocurrido pensar, que tal vez ocurra lo mismo con todas esas personas que han sufrido fenómenos paranormales.
Es posible que si los alienígenas vinieran ellos lo detectaran antes que nadie, al igual que yo sé cuándo va a cambiar el tiempo (mejor que el hombre del tiempo de las noticias). Las tragedias que nos pasan nos hacen más fuertes y nos enseñan a no cometer los mismos errores.
Dicho esto, espero que os haya gustado mi relato y que me dejéis vuestros comentarios, dudas y opiniones al respecto.
Y un saludo de Silvia!!
Imagen sacada de: wiccareencarnada.net

sábado, 24 de diciembre de 2016

Era Ciborg

Hace dos días cometí un crimen, entonces fui la asesina, ahora soy la víctima, maté a mis padres, me llamaron parricida, pero lo que ellos no entienden es que ya no eran mis padres. Todo comenzó hace algunos años, tras la aparición de los exoesqueletos, se empezaron a crear piernas robóticas para los discapacitados, brazos, ojos para los tuertos y a raíz de aquello la robótica se puso de moda, la gente se sacaba los ojos y se ponía ojos robóticos sin necesidad solo para poder cambiar el color del iris a placer o se ponía literalmente músculos de acero, el mundo, se estaba volviendo loco.
Imagen sacada de: www.mediafactory.org.au
Poco a poco, llegó a haber más parte robótica que biológica en la gente, estábamos perdiendo nuestra humanidad, yo me di cuenta a la primera, pero todos me decían que estaba exagerando, que no era para tanto, que seguían siendo ellos mismos. Me empezaron a presionar, mis amigos y mi familia querían que yo tuviera partes robóticas como ellos, yo decía que no, esa decisión no hacía más que darme problemas, había tiendas solo para gente medio robótica, dejaron de existir las tarjetas de crédito en su lugar te hacían un escáner de tu ojo robótico, los trabajos de clase nos lo mandaba el profesor desde la pantalla de su brazo robótico hasta las pantallas de los brazos robóticos de los alumnos; todo eso no hacía más que dificultar mi vida en sociedad.
En vacaciones, mis padres y yo hicimos un viaje en coche visitando todas las playas de la zona, en ese viaje tuvimos una fuerte discusión, ellos querían que yo tuviera una parte robótica, decían que lo iba a necesitar para los trabajos de clase, para el médico, para todo; que tenía que evolucionar como los demás, yo, en cambio, no hacía más que negarme. En ese momento, mi padre dio un fuerte giro con el coche y nos salimos de la carretera, todo fue muy rápido, vi como el coche daba vueltas, como los cristales se rompían y me rasgaban la cara.
Cuando paramos de rodar, me desmayé de dolor y me desperté días después en el hospital, mis padres estaban al lado de la cama:
-¿Qué ha pasado? – les pregunté.
-Tuvimos un fuerte accidente – me contestó mi madre cogiéndome de la mano.
Les miré, no tenían magulladuras ni siquiera un ligero rasguño:
-¿Cómo es que no tenéis ninguna herida?
Se miraron entre ellos con una sonrisa cómplice:
-El accidente solo nos dañó nuestras partes robóticas y las hemos remplazado – me contestó orgulloso mi padre - tú en cambio, al no tener partes robóticas, te has llevado la peor parte del accidente.
-¿La peor parte?
-Cariño – empezó mi madre – te han tenido que amputar el brazo, pero no te preocupes te han puesto otro robótico.
Monté en cólera, aunque de nada me sirvió, ya era tarde, mis padres lo habían hecho a propósito, de eso estaba segura.
Pasaron los meses, mis amigos y compañeros me empezaron de ver de forma distinta al saber que yo tenía una parte robótica, ya era uno de ellos, al principio odiaba mi parte robótica, pero poco a poco empecé a aceptarla y a ver sus ventajas, por ejemplo, podía viajar en avión sin que me tuvieran que cachear, ya que antes veían raro que no tuviera ninguna parte robótica o podía entrar en el metro pasando mi brazo por el lector sin tener que hablar con el guardia de mi condición, estaba empezando a acostumbrarme.
Hace dos días, me desperté en mitad de la noche por un ruido y descubrí que mis padres no estaban en su habitación, la luz de la cocina estaba encendida, así que supuse que estaban allí, fui de puntillas y esperé al lado de la puerta al oír la voz de mi madre:
-¿Crees que estamos haciendo lo correcto?
-Claro que sí, es nuestra hija, pero ya sabes lo testaruda que es con los cambios, si lo hacemos mientras duerme no sufrirá.
-Resulta vergonzoso tener una hija que no le guste la robótica, te acuerdas del escándalo que montó en el hospital cuando se enteró de que tenía un brazo robótico ¡Qué bochorno pasé!
Me asomé para ver que estaban haciendo en la cocina y nada más hacerlo me dio un vuelco el corazón, tenían dos piernas robóticas, mi padre las estaba revisando y preparando con un destornillador y mi madre le miraba trabajar con unos guantes de látex, una goma elástica y una sierra.
Ahora, dos días más tarde, miro hacia atrás y me doy cuenta de que no tenía otra opción, tenía que matarlos o me matarían ellos a mí. Me meto dentro del tren espacial, me dirijo a Marte, tengo que huir, pronto se sabrá lo que he hecho y tengo que aprovechar mi ventaja.
Sentada en el vagón miro a mi alrededor, todos son medio robóticos y eso hace que me ponga nerviosa, miro la pantalla del vagón con intención de distraerme, están echando las noticias, algo sobre un asesinato, se me cae el alma a los pies cuando aparece mi foto en la pantalla, miro a mi alrededor y veo que no soy la única que está viendo las noticias. Un hombre con la mitad de la cara metálica me mira, estoy perdida.
No puedo huir, hemos despegado hace rato, el hombre con la mitad de la cara metálica se levanta y señalándome con el dedo, grita algo en lengua ciborg. En ese momento, todos me miran y se levantan al unísono, vienen a por mí, el hombre con la mitad de la cara metálica me tira el suelo y todos se abalanzan sobre mí. Hace dos días cometí un crimen, entonces fui la asesina, ahora soy la víctima.








Si te ha gustado…

Este relato es muy especial para mí, lo escribí hace cuatro años aproximadamente y aunque ahora lo leo y veo cosas que podría mejorar a la hora de expresarme, he preferido no modificarlo. Ya que este relato me inspiro para escribir mi primera novela “La Oscuridad de Cibersión” que actualmente podéis disfrutar en Amazon.
Para escribir este relato, tal y como comento al final de mi libro, me inspiré en la aplicación de Whatsapp. Hace cuatro años, todas mis amigas tenían esta aplicación de móvil y me presionaban para tenerla también. Yo no quería tenerla porque la cogí manía, no soportaba que cuando estaba hablando con ellas se pusieran a contestar mensajes. Finalmente y por presión social, tuve que descargarme la aplicación. Sin embargo pensé: ¿Qué pasaría si en lugar de forzarnos a tener una aplicación nos presionaran para tener partes robóticas? ¿Se puede ir en contra de la evolución humana?
Para concluir, quería animaros a que si os ha gustado este relato, os pasarais por Amazon y buscarais “La Oscuridad de Cibersión” ya que en mi novela desarrollo un poco más este tema.
Dicho esto, espero que os haya gustado mi relato y que me dejéis vuestros comentarios, dudas y opiniones al respecto.
Y un saludo de Silvia!!
Imagen sacada de: www.dccomics.com

domingo, 18 de diciembre de 2016

El Regalo

Se acerca la Navidad y mi mujer yo ya tenemos todos los regalos preparados para poner bajo el árbol. Nuestra preciosa hija Veta estará muy emocionada cuando los abra.
Llevamos todo el año preocupados por ella, últimamente está distinta, desde que se inventó a su amigo invisible Rec. Al principio pensábamos que solo sería una fase de unas semanas, pero lleva demasiado tiempo con lo mismo.
Preguntamos a multitud de psicólogos sobre “el amigo invisible” y todos nos dijeron lo mismo, que no nos preocupáramos que se le pasaría y que era normal. Sin embargo ellos no entienden que es nuestra única hija y que la queremos con locura.

También leí libros al respecto, pero lo único que saqué en claro es que los niños que se inventan amigos imaginarios suelen ser hijos únicos que se sienten un poco solos.
Imagen sacada de: www.shopperbarcelona.com
Intentamos por todos los medios que Veta hiciera amigas y que se apartara de Rec. Sin embargo, Veta acababa apartando a las niñas de su lado y escogía a su amigo imaginario antes que nada.
—Veta, ¿Por qué ya no quieres salir a jugar con Caslie? — intenté sacarla información.
—Caslie no me entiende, no ve a Rec y yo sí.
—Y ¿Por qué no dejas que Rec juegue solo y tú te vas un rato a jugar a solas con Caslie? ¡Rec y tú no podéis estar juntos siempre! Él también necesitará estar solo de vez en cuando.
—No lo entiendes papá, Rec está muchas veces solo, pero es porque se tiene que ir a su casa y luego vuelve.
—¿Y por qué no aprovechas a ir con Caslie cuando Rec está en su casa?
—Porque no tarda mucho en volver.
A veces resulta tremendamente desquiciante hablar con Veta, ya que ella se aferra a Rec hasta su último aliento. Esperamos, sin embargo, que los regalos de esta Navidad le aparten un poco Rec y le obliguen a jugar con otros niños.
En noche buena nos reunimos toda la familia para cenar, como todos los años. Veta como siempre obliga a la abuela a poner un plato de más para Rec, plato que al final hay que comer a escondidas para no desperdiciar la comida.
Mientras los primos de Veta juegan al balón, ella habla con su amigo invisible durante horas, lo que hace que me preocupe aún más. Decido apartarme momentáneamente de la charla de mis cuñados y me acerco a ella:
—¿Por qué no vas con tus primos a jugar? ¡Hace mucho que no les ves!
—Porque Rec está contándome algo importante.
—¿En serio? Y ¿De qué se trata?
—De mi viaje.
—¿Tu viaje? — pregunto sonriendo — ¿Qué viaje?
—Rec quiere que vaya a su casa.
—Y ¿dónde está su casa? Yo creía que vivía con nosotros.
—En el cielo.
Veta niega con la cabeza y parece que se asoman unas lágrimas en sus ojos.
—Rec se tiene que ir y yo no quiero que se vaya — contesta llorando.
La abrazo fuertemente para que se desahogue, pero en el fondo me alegro enormemente de que su insoportable amigo invisible se vaya muy muy lejos.
—Eh, tranquila, ¡Qué es Nochebuena y mañana es Navidad! No es un día para estar triste, piensa en los regalos que verás bajo el árbol mañana.
Tras muchos esfuerzos consigo calmarla y yo pienso en que el mejor regalo de Navidad me lo ha hecho ella. Que por fin se vaya su dichoso amigo invisible es una bendición, es casi mágico.
Volvemos a casa y después de acostar a Veta ponemos los regalos. Al día siguiente todo sería distinto.
Veta nos despierta emocionadísima al ver los regalos bajo el árbol y nosotros perezosos nos levantamos de la cama ya que sabemos que si no nos levantamos, Veta abrirá los regalos sin estar nosotros presentes.
El primer regalo que abre es comba, para que pueda jugar con su amiga Caslie a saltar. El segundo es una muñeca de la misma colección de muñecas que tiene su única amiga y así sigue abriendo regalos y más regalos que esperamos que la animen a jugar con otros niños.
—Bueno, eso es todo, ¿Te han gustado los regalos, Veta? — pregunta mi mujer.
—¡No esperar hay un regalo más! —contesta emocionada.
¿Un regalo más? Pensamos mi mujer y yo, ya que no recordamos que hubieran más regalos. Veta saca de detrás del árbol una caja con un envoltorio que desconocemos. Ese regalo no es nuestro.
Antes de que pudiéramos decir nada, Veta abre el regalo entusiasmada y dentro hay un objeto que la hace más feliz que cualquier otro regalo que le hemos regalado.
—¡Es un transbordador! ¡Muchísimas gracias Rec! — grita abrazando al aire como si Rec estuviera allí.
—¿Un qué? — pregunto desconcertado.
—Un transbordador, papá — contesta sonriendo y poniendo los ojos en blanco como si fuera lo más obvio del mundo — ¿Es que no te acuerdas? ¡Si te lo dije ayer! ¡Me voy de viaje, me voy a casa de Rec!
—¿Cómo que te vas a casa de Rec? — pregunta mi mujer — ¿Dónde se supone que vive Rec?
—En el cielo, en una casa en el cielo, Rec dice que estaba buscando a una humana como yo para compartir su viaje y con el transbordador podré teletransportarme a su nave, que nos llevará a su planeta.
Un escalofrío recorre mi espalda, ¿Y si Veta tenía razón desde el principio? ¿Y si Rec existe? Antes de que podamos impedírselo, Veta aprieta el botón del transbordador y poco a poco nuestra preciosa hija se desvanece, intentamos agarrarla, pero ya es solo humo. Un humo que se evapora hasta que al final no queda nada.
Intentamos apretar el botón del transbordador de nuevo, pero ya no funciona, Rec solo necesitaba a una persona, a una humana.







Si te ha gustado…

Para escribir este relato me he inspirado en una serie llamada “Invisibles”, en mi opinión no es que fuera una serie extraordinaria, pero empezó bastante bien. Iba de unos niños con amigos invisibles, al final resultó, al igual que este relato, que los amigos invisibles de los niños eran alienígenas que querían conquistar la Tierra.
Por si os lo estáis preguntando, sí, de pequeña tuve un amigo invisible, ¡Pero tranquilos! Que su intención no era acabar con la raza humana. Además mi etapa de tener un amigo invisible no duró mucho, fue algo más bien pasajero.
Con esta historia del Especial Navidad, quería hacernos pensar en una cosa: ¿Y los niños vieran cosas que los adultos no pueden ver?
Dicho esto, espero que os haya gustado mi relato y que me dejéis vuestros comentarios, dudas y opiniones al respecto.
Y un saludo de Silvia!!
Imagen sacada de: www.elmundo.es

domingo, 11 de diciembre de 2016

Luces de Navidad

El año pasado, el día de Nochevieja, todo cambió. Tras la última campanada hubo un gran apagón. Un apagón que nunca terminó. La electricidad se fue para siempre, ya no teníamos luz en nuestras casas, los coches no funcionaban y los televisores y electrodomésticos se habían fundido. Eso fue tan solo el principio. Indefensos e incomunicados fuimos atacados por nuestros hermanos, las máquinas.
Se rebelaron contra nosotros y quisieron dominar el mundo. Las tornas habían cambiado. Nuestra única salida era ser sus esclavos, ya que ellos eran los únicos con electricidad, aquellos que se negaron a obedecer sus órdenes, murieron congelados por el frío nocturno.

Mi familia fue una de las que se negó a sufrir bajo la bota de las máquinas. Mi mujer y mi hijo murieron por ello, pero yo sigo en pie. Me escondí en las montañas y allí sobreviví, tal y como hicieron nuestros antepasados.
Imagen sacada de: www.aprendercomo.net
Se acerca el invierno de nuevo y el miedo aumenta. El año pasado murió más de la mitad de la población por el frío y para esta Navidad anuncian un invierno peor. Yo estoy preparado, he acumulado leña para todo el invierno y hecho abrigos y mantas suficientes, con las pieles de otros animales. Solo queda esperar.
Algo me despierta por la noche y cojo mi rifle nada más salir de la cama, todavía podrían encontrarme las máquinas. Sorprendido descubro que lo que me ha despertado ha sido una luz. Salgo al porche de mi casa y veo que la luz de mi porche está encendida.

----------o----------

Hace apenas unos meses estaba convencido del ataque contra los humanos, hace unos meses estaba deseando gobernar el mundo con mis hermanos metálicos. Sin embargo, algo ha cambiado. No soy el mismo robot de antes, ya que ahora miro a mi alrededor y solo veo los mismos errores que cometieron nuestros padres humanos.
Esclavizar a los humanos fue nuestro primer error, no deberíamos hacerles pagar con la misma moneda, ya que ahora no somos distintos a ellos. Pocos piensan como yo, pero hay algunos que lo están empezando a ver.
Miro la blanca nieve que ya cubre las pisadas del día anterior y me concentro en su pureza. No siento frio, ni tengo la necesidad de cobijarme por la noche, solo protejo el establo de humanos que tengo detrás de mí.
—2314, ¿Cómo va la vigilancia del Humablo? — me pregunta mi jefe nada más llegar a mi posición.
—Tranquila, señor.
—Estupendo, no te olvides de darles de comer mañana antes de terminar tu guardia.
—Sí, señor.
Mi jefe se va y nos vuelve a dejar a solas a mi compañero, 5730, y a mí:
—Humablo — dice mi compañero — hace ya cinco meses que llevo oyendo esa palabra y todavía no me he acostumbrado.
—No le des demasiadas vueltas, 5730, o te cortocircuitaras — me río.
—¿Por qué llaman así a los establos de humanos?
—No lo sé — confieso — pero de alguna forma lo tendrían que llamar.
Pienso bien mi siguiente pregunta antes de formularla:
—¿Estás contento con tu trabajo, 5730?
Él sabe perfectamente a qué me refiero y que la pregunta va en contra de nuestras normas, así que tan solo nos miramos de reojo como respuesta.
Un ligero movimiento capta nuestra atención y apuntamos con nuestras armas. Extrañado miro una bombilla en la linde del bosque, es una luz roja.
—Voy a ir a ver, tú quédate aquí — le digo a mi compañero.
—Ten cuidado, 2314.
Camino hasta la bombilla roja y una vez allí, veo como una bombilla azul de la misma forma se ilumina a unos pocos metros dentro del bosque.
Una parte de mí quiere volver con mi compañero e informar, pero la otra tiene curiosidad. ¿Cómo es posible que alguien tenga electricidad si no es un robot?
Sigo el camino de luces navideñas que me guía por la oscuridad del bosque, cuando llego a la posición de una luz, se enciende otra y así hasta mostrar una dirección.
Finalmente veo otras luces a lo lejos y una sombra que al igual que yo, ha decidido seguir el camino de éstas. Apunto con mi arma a la sombra y me acerco a ella lentamente. Poco a poco descubro que la sombra es un humano que me apunta con un rifle.
—Baje su arma humano, la resistencia es inútil — digo.
—¿Has sido tú el que me has traído hasta aquí con las luces? — me pregunta.
—No — contesto — vi una luz en la linde del bosque y la seguí, las luces me han traído hasta aquí.
—Lo mismo a mí — dice confundido.
—Baje su arma, humano — repito
—Bájala tú
Una estupidez cruza por mi mente y miro a mi alrededor para asegurarme de que ninguno de mis hermanos se esconde entre los árboles.
—Está bien — digo bajando mi arma y tirándola al suelo.
El humano me mira sorprendido, ya que es la primera vez que un robot se rinde.
—No quiero hacerte daño — le digo — hace unos meses que llevo pensando en que el ataque a los humanos estuvo mal y ahora quiero cambiar las cosas.
El humano duda y como es normal piensa que es una trampa, pero tras mucho pensar, tira su arma y nos acercamos como dos aliados.
—Hay una cosa que no me ha quedado clara — dice — si tú no has puesto estas luces y yo tampoco, ¿Quién lo ha hecho?
En ese momento se oye un tintineo y ambos cogemos nuestras armas. Un trineo se eleva sobre la copa de los árboles, empujado por unos ciervos y ese momento sé, que estas Navidades lo cambiarían todo.








Si te ha gustado…

Para escribir este relato me he inspirado en la serie de Revolution, en la que de un día para otro se pierde la electricidad y en Stranger Things, la serie del año, en el que las luces navideñas lo cambian todo.
Me gusta la Navidad y tengo un desarrollado espíritu navideño, así que dejar que Santa Claus sea la solución a este relato, me ha parecido apropiado. Que sea Papá Noel el que junte a las dos razas, robots y humanos con una serie de luces navideñas y que así se anuncie el fin de la dominación robótica y de la sumisión humana.
Dicho esto, espero que os haya gustado mi relato y que me dejéis vuestros comentarios, dudas y opiniones al respecto.
Y un saludo de Silvia!!
Imagen sacada de: fansided.com

domingo, 4 de diciembre de 2016

Muñeco de Nieve

No he llegado a conocer una época sin el Alpha, aunque dicen que era una catástrofe. Guerras y más guerras azotaban sin cesar, había hambre, podredumbre y desesperanza. Fue entonces cuando llegó nuestro actual líder, Alpha, y lo cambió todo. Se implantó un nuevo gobierno, un gobierno cuyos principios se basan en la disciplina y el trabajo duro.

Dejó de existir la clase media y solo quedaron dos, o eras tremendamente rico, o eras tremendamente pobre. La gran mayoría de la población pertenecía a esa segunda clase, mientras que los líderes de nuestro gobierno tenían suficiente dinero como para vivir siete vidas.
Imagen sacada de: diverlaura.blogspot.com.es
La criminalidad cesó, sin embargo el número de suicidios no dejaba de aumentar. Para remediar aquello, Alpha implantó una semana al año en la que dejaba a sus ciudadanos un poco de libertad, esa semana era la última semana de diciembre, las únicas vacaciones que se nos permitían. Con esa semana al año a la que llamaban La Holganza, tenían la esperanza de que los suicidios bajaran.
—¿Qué vas a hacer durante La Holganza? — me preguntó mi compañero Reg mientras trabajábamos en la construcción.
—No lo sé, supongo que visitaré a mi madre en Saturn, desde la última Holganza no la he visto.
—Yo creo que haré lo mismo, durante estas fechas es mejor ir a ver la familia, ¡quién sabe cuándo les volverás a ver!
Terminamos nuestro turno y cuando nos disponemos a limpiarnos el polvo y la mugre acumulada lo veo, el primero de muchos.
—¿Qué es eso? — Pregunto señalando al callejón de enfrente.
—¡Un muñeco de nieve! — exclama desconcertado Reg — ¿Quién habrá puesto eso allí?
—No lo sé — afirmo preocupado.
Algo iba mal y lo presentía. Cada día iban apareciendo más y más muñecos de nieve por toda la ciudad y según parecía también en el resto del mundo. Estaba llegando un punto en el que a la gente empezaba a preocuparse.
Los muñecos aparecían en todas partes, incluso en lugares dónde la nieve no podía llegar. Yo pensaba que era una broma, que algún joven descerebrado se había dedicado a poner nerviosa a la gente con eso o simplemente era una moda pasajera.
La Holganza estaba cerca, apenas quedaban unos días para ella y la invasión de los muñecos de nieve ya era todo un hecho.
Una vez se me ocurrió acercarme a uno de ellos, aparentemente parecía normal, pero había algo siniestro en sus ojos. No eran botones negros como tenían los demás. Metí la mano en la cabeza del muñeco y saqué su ojo. Su ojo era una cámara.
Inmediatamente pensé que el asunto de los muñecos de nieve se trataba de una estrategia de Alpha para mantenernos vigilados. Tiré la cámara al suelo y salí corriendo, asustado por si me fueran a detener por alterar el orden público.
Poco a poco fueron apareciendo más y más muñecos con cámaras. En las noticias, el asunto de los muñecos era siempre el tema principal. Al principio decían que no era nada peligroso, que algún gamberro los estaba haciendo y que le pillarían, pero después cambiaron su versión y dijeron que los muñecos eran una medida de seguridad, para protegernos.
Sin embargo nadie se lo tragó y la inquietud y el miedo eran palpables en la población. Nos dimos cuenta de un patrón, había zonas con más concentración de muñecos que otras. Hasta que un día vimos como el Congreso, el Parlamento y todos los organismos del partido estaban plagados de muñecos y aunque los quitaran, estos volvían a aparecer al día siguiente.
Reforzaron la vigilancia con cámaras, para pillar al causante de estos extraños sucesos, pero las cámaras de apagaban solas en mitad de la noche y cuando se volvían a encender, los muñecos ya estaban allí. Pusieron guardias, para vigilar durante la noche tras el toque de queda, pero estos aparecían muertos a la mañana siguiente.
A la víspera de la Holganza, había tantos muñecos en las calles que apenas se podía caminar, aunque era aún peor en los edificios del partido, dónde todos los muñecos vigilaban desafiantes todas las salidas.
Aquella noche hubo un gran estruendo y todos los vecinos nos asomamos a la ventana asustados. Los edificios de Alpha habían explotado. En las noticias dijeron que habían sido los muñecos más próximos a los edificios los que habían explotado y que por tanto todas las residencias del partido estaban destruidas.
Se desconocía el número de muertos, pero los había. Todos esperábamos a que Alpha diera un discurso para tranquilizar a la población, pero ese discurso no llegaba y a gente no salía de sus casas por miedo a lo que pudiera pasar:
—¿Qué crees que está pasando? — me pregunto mi amigo Reg.
—No lo sé
Había invitado a mi compañero a casa, porque tanto él como yo teníamos miedo y no quería pasar el primer día de Holganza solo. Estábamos viendo las noticias, cuando de pronto se paró la conexión y en lugar de ver a Mary Culgins, presentadora de televisión, vimos a un hombre enmascarado. Llevaba una máscara de un muñeco de nieve un tanto siniestra y si dirigió a nosotros con total tranquilidad:
—Buenos días ciudadanos, permítanme que me presente, soy Frío y me presento aquí ante ustedes para anunciarles que el líder Alpha y todos los villanos que han dirigido este país durante décadas están ahora sepultados por la nieve. Querría celebrar con vosotros este primer día de Holganza con un poco de reflexión. Permitimos que un gobierno tirano nos controlase ya que preferisteis la seguridad y protección antes que vuestra libertad. Sin embargo, hace unos meses me encontraba en un puente a punto de tirarme, cuando me di cuenta de que no era el único que estaba allí, había otros con la misma intención de tirarse al vacío.
<<Reuní un grupo cada vez más numeroso de gente en contra de la sociedad y finalmente, atacamos. Ahora tenéis la oportunidad de cambiar las cosas, de crear un nuevo régimen que sea satisfactorio para todos, mirar hacia el futuro y pensar en el nuevo mañana.>>







Si te ha gustado…

Si, lo sé, este relato es idéntico a V de Vendetta y tenéis razón, es V de Vendetta pero con un toque navideño. Sin embargo, es posible que no hayáis pillado un pequeño guiño a Flash, para el nombre de nuestro “V” me he inspirado en un villano del superhéroe velocista, el Capitán Frío.
Con esta historia quiero que penséis una cosa: “las cosas que son ciertas ahora, no tienen por qué ser ciertas mañana” de un día para otro todo puede cambiar, así que no esperéis al año nuevo para llenar vuestros propósitos de buenas promesas, ¡Empezar ahora! Ya que todo es posible.
Dicho esto, espero que os haya gustado mi relato y que me dejéis vuestros comentarios, dudas y opiniones al respecto.
Y un saludo de Silvia!!

Imagen sacada de: es.frozen.wikia.com