domingo, 8 de abril de 2018

El Despertar

Vivimos en una democracia extrema, cualquier decisión por nimia que sea se expone a votación. Todos los ciudadanos están obligados a llevar unos marcadores, dichos marcadores tienen un botón que es una flecha hacia arriba y un botón que es una flecha hacia abajo. El dinero ya no existe, ahora nuestra sociedad se mueve por puntos, es decir, que si yo recibo suficientes “likes” en mi marcador, podré tener acceso a vacunas, comida.. todo lo que pueda necesitar, pero si estoy por debajo del límite de puntos y tengo suficientes “dislike’s” como para ser una indeseable, puedo ser arrestada por la Guardia y estos expondrán mi caso en un comité, donde se decidirá si soy digna de vivir en sociedad o si es necesaria mi muerte por el bien común.
Imagen sacada de: www.elegantthemes.com
Es final de mes, por lo que ya he recibido mi paga de “like’s” y tengo suficientes puntos como para tomarme un café en la cafetería de la esquina. El café de la cafetería Freedom es inmejorable, por eso siempre hay una cola interminable de gente a la entrada, decido esperar la cola, no tengo prisa, es viernes por la tarde y puedo descansar.
Ya cerca de la caja para pagar, hay una señora que discute acaloradamente con la cajera.
—Lo siento señora, pero no puedo darle un café, su marcador está por debajo de 500 puntos — dice la cajera.
—Pero, por favor, ¡tengo tan pocos puntos por una estupidez que hice cuando tenía 15 años! ¡no soy una indeseable! Tan solo cometí el error de hacer una pintada en la pared del colegio y aún ahora sigo pagando mi deuda.
—Pues lo siento, cuando termine de pagar su deuda yo misma le serviré el café.
La señora se acaba saliendo de la cola indignada, seguida por los insultos de la acalorada multitud de gente que sigue esperando su café. No puedo evitar sentir cierta lástima por ella, pero en esta sociedad, hay que mirar siempre por uno mismo, cumplir tu parte y rezar por caer bien a los demás.
Llega mi turno y compro mi café, decido tomármelo en la misma cafetería y encuentro un asiento libre cerca de la gran pantalla de televisión. Como era de esperar, están echando otro comité por televisión.
El caso de Alfred Moore, un respetado profesor, cuyo perro no deja de ladrar por las noches, molestando así a todo el vecindario. Al negarse Moore a sacrificar a su perro por el bien común, éste ha recibido tantos dislike’s de sus vecinos que al final la guardia ha tenido que llevárselo arrestado.
“Bueno, damas y caballeros, ya habéis oído al acusado y ahora, ¡qué comiencen las votaciones! Oigamos qué piensa el pueblo, ¿debería Alfred ser reacondicionado? O ¿deberíamos concederle una segunda oportunidad?” — dice el presentador del comité tras la pantalla.
En la pantalla se muestra el número de identificación de Alfred y todos los de la cafetería se disponen a votar su caso introduciendo el número de identificación del pobre profesor Moore.
Yo decido no votar, ser juez y verdugo de un hombre al que apenas conozco, del que solo sé las noticias que se ven en la televisión, no me parece justo.
Antes de que salga un veredicto, un hombre se sienta en mi mesa y me mira con curiosidad.
—¿Tú no votas? — me pregunta.
Se me hace un nudo en el estómago, pero intento aparentar normalidad.
—No he podido estar demasiado atenta al caso, pero estoy segura de que los ciudadanos tomarán la decisión correcta.
“Bueno, Alfred, parece que el pueblo te cree culpable, ¡qué la Guardia se lleve al sujeto!” — anuncia el Presentador por encima de los gritos desesperados de Moore.
—Parece que le han declarado culpable — dice el hombre mirándome fijamente.
—Eso parece.
—Señora Bilo, ¿cree realmente que eso es justicia? ¿cree que es verdaderamente el pueblo el que vota los juicios?
Se me acelera el corazón y me empiezan a sudar las manos.
—¿Cómo sabe mi nombre? — pregunto con un hilo de voz.
—Responda a la pregunta, por favor.
—Sí, claro, supongo que sí — miento.
—¿Supone? — insiste el hombre misterioso con una sonrisa — ¿Qué me diría si le dijera que las votaciones están amañadas, que realmente lo que tu votas en tu marcador no sirven más que para las estadísticas?
No contesto, es una idea aterradora que a todos se nos ha pasado alguna vez por la cabeza. Si realmente fueran los poderosos los que toman las decisiones y nos hacen creer que somos nosotros los que decidimos, significaría que el sistema está corrupto y que por lo tanto, la democracia extrema no funciona.
Todo el sistema se colapsaría, nuestra forma de vivir tendría que cambiar y ello conllevaría, la guerra.
—¿Por qué me hace estas preguntas?
—Porque la he estado observando, señora Bilo, y no es la típica ciudadana, no vota los juicios, no sale con su jefe para conseguir más puntos y tiene la osadía de traspasar puntos a los más necesitados.
—¿Qué quiere de mí?
—Pertenezco a una organización que va en contra del Gobierno, se llama El Despertar y con nuestra organización, pensamos despertar a la nación, acabar con el sistema de puntos y derrocar a un sistema tan podrido y corrupto como el que estamos viviendo. ¿Se apuntaría?
Siempre he vivido en la sombra, he procurado permanecer invisible y pasar desapercibida, pero hay una cosa que no puedo ignorar. Soy consciente de que el sistema es corrupto, mi madre sufrió las consecuencias del sistema cuando cometió la osadía de robar una naranja en una frutería, porque no teníamos suficientes puntos para comprarla. Fue asesinada después del comité.
—Me apunto — afirmo con rotundidad.







Si te ha gustado…

Para escribir este relato me he inspirado en la serie de Seth MacFarlane, The Orville, una parodia al estilo Star Trek. En uno de sus episodios, Seth indagó un poco sobre el tema de “la democracia extrema” y me pareció un tema muy interesante. Sin embargo, la forma en la que transcurrió la historia no era la que me esperaba.
Este relato, explica muy bien lo que pensé la primera vez que oí hablar de la democracia extrema y guarda una moraleja una conclusión que podría ser la siguiente: “¿sabemos realmente lo que pasa a nuestro alrededor? ¿somos dignos de juzgar a todo el mundo sin saber la verdad?”.
Dicho esto, espero que os haya gustado mi relato y que me dejéis vuestros comentarios, dudas y opiniones al respecto.
Y un saludo de Silvia!!
 
Imagen sacada de: www.vox.com

domingo, 14 de enero de 2018

El Disparo

No me gusta tener que darle esta mala noticia a ella, pero las reglas de la empresa son claras. Hace más de un año que está con nosotros y Diana no ha conseguido alcanzar las expectativas de la compañía como se esperaba. Dado que soy su jefe, me ha tocado ser quién le dé la noticia. Afortunadamente no estaré solo, mi compañero y amigo Félix estará a mi lado y ambos como jefes de Diana le comunicaremos su baja en la empresa.
Tengo un motivo oculto por el cual esta situación me incomoda el doble y ese motivo es que Diana me gusta, me gusta más de lo que la empresa permitiría y si le digo que está despedida, temo no poder tener un futuro con ella después. Sin embargo, ya es tarde, Félix, Diana y yo nos hemos reunido en una sala, amplia y acristalada, para hacer nuestro trabajo.
—Bueno, Diana — empieza Félix — te hemos reunido aquí para preguntarte sobre cómo te has visto en la empresa estos últimos meses.
—Yo me he visto bien, de hecho creo que mejor que el trimestre pasado — se ríe.
—Bueno pues te hemos traído hasta aquí porque nosotros no lo hemos visto igual.
La cara de incredulidad de Diana se hace patente, ella siempre ha sido muy expresiva.
—Y me temo que esto ha llegado a los gerentes y han tomado la decisión, en consecuencia, de finalizar tu contrato hoy.

Un susurro, un segundo, un disparo. El tiempo se para por un instante y una bala impacta en la cabeza de Diana. El cuerpo de Diana cae inerte al suelo y la sangre empieza a salir por el agujero de su frente. Busco el orificio de entrada de la bala, hay un agujero en el cristal, alguien la ha disparado desde otro edificio. Busco al culpable, pero no veo nada.
Imagen sacada de: www.europapress.es
—¡Voy a buscar ayuda! ¡tapa la herida! — me grita Félix antes de salir corriendo de la sala.
Es inútil tapar la herida, ha sido un disparo limpio a la cabeza, un profesional, ha tenido que ser un profesional. Su mirada perdida mira al infinito, está muerta.
Estoy en shock, ni siquiera me entero cuando llega la policía y los médicos, me sacan del edificio y cuando me quiero dar cuenta estoy sentado en la ambulancia con una manta sobre los hombros.
—¿Qué ha pasado? — pregunto aún aturdido a mis amigos.
—Alguien ha disparado a Diana desde otro edificio — contesta Mari Loli.
—Un francotirador — aclara Dana.
—Pero, ¿quién ha podido hacer una cosa así? Y ¿por qué?
Nadie lo sabe. Nadie tiene respuestas. Sin embargo yo no puedo dejarlo pasar, no por alguien que me importa tanto como ella.
Pasados los días y tras el funeral, empiezo a investigar, ¿quién la odiaba? ¿quiénes eran sus enemigos? Todo lo que pueda averiguar. Sin embargo, descubro poco.
Su vida gira en torno al misterio, no tiene casa, ni documentación, no tiene nada. Ha salido de la nada, como si fuera una espía del gobierno o un criminal.
Me siento en el banco de su parque favorito y me la imagino paseando por sus caminos, en una de las barcas del estanque o comprando un perrito caliente en uno de los food trucks. Es entonces cuando escucho una especie de chispazo, alguien me ha hecho una foto.
Busco el origen del ruido y me adentro en el bosque, la autora de la foto intenta huir, pero yo la alcanzo antes, es Diana.
—¡Diana! — exclamo atónito — esto no puede ser, ¡si estás muerta!
—Es complicado — dice ella un poco aturdida.
—Te vi morir, vi como tus ojos se apagaban, ¡estabas muerta!
—Por favor, no montes una escena y déjame que te lo explique.
Me callo y aguardo la incomprensible explicación que lo aclarará todo.
—Vengo del futuro y en ese futuro, tú eres muy importante, tu reactor de fusión nos salvará a todos de la extinción. Sin embargo, los Tornaroks, unos alienígenas que quieren conquistarnos, quieren matarte y evitar así que inventes el reactor de fusión que acabará con ellos.
—Un segundo, ¿me estás diciendo que vienes del futuro?
—Así es.
—¿Y cómo sobreviviste a ese disparo en la cabeza? ¿cómo has viajado en el tiempo?
—Robamos una de sus máquinas del tiempo a los Tornaroks y con ella, puedo mantenerte con vida. Soy, por decirlo así, tu guardaespaldas, te protejo de esos monstruos que insisten en matarte.
—Y ¿yo qué puedo hacer?
—Debes acabar tu reactor y debes terminarlo hoy.
—¿Por qué hoy?
—Porque hoy es el día del juicio final.
De repente unas manchas aparecen en nuestro cielo provocando un ruido parecido al que hacen los aviones, las manchas se acercan y al poco me doy cuenta de que son naves espaciales. Los Tornaroks vienen a por nosotros y la supervivencia de la especie depende de nosotros.







Si te ha gustado…

He escrito esta historia inspirándome en Terminator y sus viajes en el tiempo. Si un enemigo externo fuera capaz de viajar en el tiempo, tendría que crearse en consecuencia una policía atemporal que controlara y mantuviera el pasado intacto.
Con este relato quiero transmitir una idea, nunca se llega a conocer a alguien del todo y si tomas una decisión debes tener presente las posibles consecuencias que pueda acarrear.
Dicho esto, espero que os haya gustado mi relato y que me dejéis vuestros comentarios, dudas y opiniones al respecto.
Y un saludo de Silvia!!

Imagen sacada de: www.1zoom.me

sábado, 6 de enero de 2018

ESPECIAL NAVIDAD: El Hombre de Nieve

Intentamos dialogar con Valquiria Sangre, convencerla de que estamos haciendo lo correcto, pero ni siquiera su hermana Sádica consigue hacerla entrar en razón.
—Camarada Sangre, por favor, el Emperador Nocrum nos matará a todos si regresamos, el Hombre de Nieve es nuestra única escapatoria — lo intento una vez más.
—¡Cállate Traso Iníca! — dice escupiendo en la nieve — ¡eres un traidor!
—¿Quién es el Hombre de Nieve? — pregunta Valquiria Navaja.
—¡Y tú no les sigas el juego, Navaja! — exclama Sangre.
—El Hombre de Nieve es el único que puede acabar con el Emperador Nocrum, es nuestra única esperanza de salvarnos de su tiranía — repite Sádica.
—¿En serio? ¿y tú qué dices Fango?

—Mi nombre es Roger Dax — dice con firmeza.
Imagen sacada de: mx.depositphotos.com
—Ya y ¿a quién le importa? — dice Sangre con rabia — todavía no me puedo creer que Sádica haya convencido a toda esta gente para seguirla en esta misión inútil, ¿tenéis idea de a quién habéis jurado lealtad? ¿sabéis quién es la Valquiria a la que seguís?
—¡Sangre, cállate! — exclama Sádica.
—No, deben saberlo. Sádica se labró ese nombre al llegar a Inferno, estaba destrozada porque la Patrulla había torturado y matado a su hermana. El Emperador Nocrum le dijo que si se unía a él, ella conseguiría vengarse de aquellos que destrozaron a su hermana. Ella le juró lealtad y pocos días después, Sádica obtuvo su venganza, ¿queréis saber cómo se vengó?
Miro a Sádica con miedo a lo que su hermana pueda decir, ella en cambio, permanece en silencio, consciente de que haga lo que haga o diga lo que diga, Sangre terminará de contar su terrible historia.
—Le arrancó la pierna al hombre que maltrató a su hermana y le golpeó una y otra vez con su propio miembro desmembrado hasta que murió. Esa es la persona a la que seguís.
Por un segundo, todos se callaron, ni siquiera el viento o el ruido de los copos de nieve al llegar al suelo perturbaron esa paz. Roger Dax fue el primero en romper aquel silencio:
—Eso no importa, no importa lo que hayamos hecho en el pasado, lo que importa es lo que hagamos en el futuro. Tu señor es cruel y castiga a sus ciudadanos, no es mejor que la Patrulla.
—Eso, se lo podrás decir tú mismo al Emperador cuando le veamos — contesta Sangre de cuclillas — atarlos a mi Perforador Trineo y larguémonos de aquí.
Los vehículos se mueven, ansiosos por regresar a casa, mientras que algunos de los Trasos de Sangre y Navaja se encargan de atar nuestras manos a las cuerdas que salen del maletero del Perforador. Nos ponen esquís en los pies y sospecho que nos piensan llevar a rastras hasta Inferno de la forma más horrible del mundo.
El Perforador Trineo arranca el motor y cuando empieza a moverse, Sádica, Roger y yo salimos despedidos. Luchamos por mantenernos de pie y gracias a los esquís lo conseguimos. Sin embargo, cuando estamos a mitad de camino, algo cambia, una de las motos de hielo rompen nuestras cuerdas, es uno de los Trasos de Valquiria Navaja.
—¡Corred! ¡hacer lo que tengáis que hacer! ¡yo me encargo de Sangre! — nos grita Valquiria Navaja desde su todoterreno.
No esperamos ni un segundo más, les quitamos las estalactitas y estalagmitas a los motoristas y las usamos para darnos impulso con los esquís, corremos en dirección norte, allá dónde perdimos de vista a nuestro ejército.
Valquiria Sangre no tarda en darse cuenta del cambio de bando de su hermana Navaja y loca de rabia da la vuelta a sus máquinas de guerra.
Navaja trata de retenerla, granadas hielo y bombas avalancha arrasan con todo, pero no miramos atrás, nos concentramos en seguir adelante.
—¡Traidora! — grita Sangre a su hermana.
Los motoristas de Navaja consiguen pinchar las ruedas del todoterreno de Sangre, pero ella no está dispuesta a rendirse tan fácilmente. Con una estalactita y una estalagmita a cada mano salta de su vehículo en llamas y con un grito de guerra consigue llegar hasta el capó del todoterreno de Navaja.
Sé que no debo mirar, que debo mantener mi mirada fija en el camino y huir de ese escenario lo más rápido posible, pero mis ojos no pueden apartar la vista de Sangre y su locura.
Valquiria Sangre atraviesa el cristal con sus dos poderosas lanzas, llevándose consigo la vida de Valquiria Navaja.
—¡No! — grita Sádica.
—Debemos irnos — afirma Roger — nos están esperando.
Con mucho pesar, seguimos esquiando hasta que vemos la estrella, la estrella que nos indica el camino hasta el Hombre de Nieve. Nuestro ejército está a pocos kilómetros de nuestra posición y no tardan en frenar en seco en cuanto nos ven.
—Creíamos que no regresaríais — dice Cánibal Igor al vernos.
—Por un momento yo también — afirma Sádica — ¡en marcha!
El camino es arduo y tedioso, los vientos han dejado de soplar y la noche ha empezado a apoderarse del camino, ya no nieva, pero en su lugar el frío se ha hecho tan fuerte que quema.
En la lejanía lo vemos, las luces de colores, las luces de los árboles. Esa es la señal que indica que estamos cerca del Hombre de Nieve.
—¡Alto! — ordena Valquiria Sádica.
Sádica se baja del todoterreno, seguida de Roger Dax y Cánibal Igor, juntos acompañamos a nuestra Valquiria en la búsqueda de nuestro salvador. Tras las luces de colores le vemos, es un hombre gordo vestido de rojo. Tras su larga barba blanca nos sonríe, él es el Hombre de Nieve, él es nuestro salvador.








Si te ha gustado…

¿Quién puede salvar el invierno si no es Papá Noel? Con este toque navideño termina este Especial de Navidad algo postapocalíptico.
Inspirado en la película de Mad Max, furia en la carretera, puede que deje un poco de intriga y un poco de curiosidad por saber qué es lo que ha pasado, por qué el mundo se ha congelado y destruido, pero eso es otra historia…
Dicho esto, espero que os haya gustado mi relato y que me dejéis vuestros comentarios, dudas y opiniones al respecto.
Y un saludo de Silvia!!

Imagen sacada de: www.supercoloring.com

domingo, 24 de diciembre de 2017

ESPECIAL NAVIDAD: Valquiria Sádica

Espero en mis aposentos la llegada del Fango, si los rumores son ciertos, tal vez ese despojo humano podría ayudarnos a llegar hasta el Hombre de Nieve.
—Valquiria Sádica — me saluda mi guardia dándose un golpe en el pecho — lo que pediste.
—Cierra la puerta al salir — le ordeno.
Mis guardias meten al Fango dentro de la habitación y tal y como les he ordenado cierran la puerta dejándonos solos.
—Corrígeme si me equivoco, pero tú eres Roger Dax, aquel que dicen que salvó la ciudad de Jetis tres lunas atrás, con la sola ayuda de un bazuka Targoláser y un paquete de cigarrillos, ¿es cierto? — pregunto al extraño.
—Veo que me tenéis vigilado.
—La niña a la que salvasteis era mi sobrina Nala — contesto — por eso sé quiénes sois. También he oído que habéis salvado a uno de mis Trasos, por ello te doy las gracias.
El forastero me corresponde con un ligero movimiento de cabeza y con ello doy por finalizada las alabanzas y me centro en mi objetivo:
—Tengo planeado traicionar al Emperador Nocrum, mañana un convoy nos espera, la misión no es otra que recoger suministros, pero nunca realizaremos tal tarea. Iremos al norte, allá donde los hombres no se atreven a cruzar y más allá hallaremos al Hombre de Nieve.
—¿Quién es el Hombre de Nieve? — pregunta Roger.

—Nuestro salvador, el único hombre al que teme el Emperador Nocrum, gracias a su ayuda podremos liberar a los ciudadanos de una vida de esclavitud.
Imagen sacada de: www.youtube.com
—¿Esclavitud?
—Sí, esclavitud. El Emperador les ha condenado a todos, obliga a las mujeres a dormir en su cama, a los hombres a cultivar y trabajar para él y a los críos a alistarse en su ejército, ya que si no lo hacen, son expulsados de Inferno y con ello la muerte helada les aguarda. Yo pienso liberarles, ¿estás conmigo?
—Yo no estoy de parte de nadie, solo he venido hasta aquí porque Traso Iníca me dijo que me recompensarían por salvarle.
—Y recibirás tu recompensa, pero antes necesitamos tu ayuda, los ciudadanos necesitan tu ayuda.
—Ese asunto no me concierne — dice abriendo las puertas de mis aposentos de nuevo.
Le sujeto por la espalda impidiéndole salir y hago que mire a los ciudadanos que trabajan día y noche sin descanso por refugio.
—¡Míralos! — exclamo — si te vas, les abandonaras a todos a su suerte y ese no es el Roger Dax del que he oído hablar.
Roger se les queda mirando a todos por un segundo y puedo ver en sus ojos cómo cambia de opinión. Se gira hacía mí y asiente con la cabeza, aceptando así mi propuesta.
Al día siguiente el convoy nos espera, tal y como predije. Esta vez nos acompañan cuatro tanques de guerra, siete furgones de asalto, diez motos de hielo y mi monster truck.
—¡Sádica! — me llaman mis hermanas Valquirias.
—Buena caza — me dice Navaja.
—Esperemos que no te desvíes de la ruta — dice Sangre con odio — si lo haces, ya sabes a quién enviará Nocrum a recuperar su mercancía.
—Soy consciente de ello — digo antes de irme.
Sangre y Navaja tienen ideas distintas de las mías, para ellas Nocrum puede hacer lo que sea con los ciudadanos ya que es el Emperador.
Arranco el motor de mi todoterreno y espero a que los primeros furgones salgan del túnel. Roger Dax es mi copiloto, no dice nada, es tan silencioso como siempre, pero no hemos venido aquí a hablar.
Salimos de la fortaleza de Inferno y nada más hacerlo el viento nos azota, el frío congela nuestros cristales pero pronto se calma todo, cuando el calor del interior del vehículo aparta el hielo de las ventanas. Vamos más rápido de lo permitido y puedo sentir como Sangre y Navaja afilan sus cuchillos esperando a que traicione a nuestro líder.
—¡Sádica! — me llama Traso Iníca — tenemos compañía, tus hermanas nos siguen.
—Era de esperar.
Acelero el motor y conduzco a mi ejército hacia el norte, por las montañas heladas. Ya no hay marcha atrás, todo el mundo sabe que no hay comida al norte, mi traición al Emperador ha quedado al descubierto.
Los cuernos de guerra de mis hermanas empiezan a sonar, vienen a por mí. Los primeros en llegar son sus motos de hielo, lanzan sus estalactitas y estalagmitas contra mis ruedas, con la esperanza de pincharlas.
Mis furgones de asalto no tardan en responder, atacan a los motoristas con bolas de nieve ácidas y más de una moto acaba hundida en la nieve.
Vamos más rápido, aceleramos aún más y conseguimos sacar a las Valquirias cinco minutos de ventaja. Nos pisan los talones y para colmo, por algún extraño motivo, Sangre ha conseguido que nuestro líder le deje conducir su más valioso bien, el Perforador Trineo, una máquina de guerra extraordinaria y la más rápida del mercado. A Sangre solo le consigo sacar dos minutos de ventaja.
—¿Quién conduce esa monstruosidad? — pregunta Traso Iníca.
—Valquiria Sangre — contesto sin apartar los ojos del camino helado.
—Y, ¿te llevas bien con ella? — pregunta con cierto aire de pánico.
—Tenemos nuestras discrepancias…
Veo por el retrovisor como Sangre le roba a uno de sus motoristas una estalactita y me apunta con ella con odio. Antes de poder reaccionar, Sangre lanza la estalactita y ésta se clava de tal forma que me frena en seco.
Veo como mi ejército sigue la ruta sin mirar atrás, tal y como les ordené, no se recoge a nadie, ni siquiera a mí. El ejército de mi hermana está a punto de llegar, ya oigo sus gritos de júbilo y sus ganas de matar. Tan solo espero que mi equipo lo consiga ya que yo no podré seguirles.








Si te ha gustado…

La continuación de este Especial de Navidad lo he centrado en Valquiria Sádica, la segunda protagonista de la historia y sus intenciones de salvar a su pueblo de una tiranía.
Pronto descubrirás el final de la historia y con ello, el destino de nuestros dos protagonistas, ¿conseguirán su objetivo o Valquiria Sangre se cebará con ellos?
Dicho esto, espero que os haya gustado mi relato y que me dejéis vuestros comentarios, dudas y opiniones al respecto.
Y un saludo de Silvia!!

Imagen sacada de: www.mastibite.com

domingo, 17 de diciembre de 2017

ESPECIAL NAVIDAD: Inferno

Contemplo el infinito mar blanco de nieve tras la ventana de mi coche, es inútil, el motor está roto, este coche no volverá a arrancar. Los copos de nieve se pegan al cristal de mi ventana, como estrellas en el firmamento augurando mi destino. Si salgo moriré congelado y si me quedo sucederá lo mismo.
No se ve ni un alma en kilómetros, ni humo de población en el horizonte, estoy atrapado y a menos que venga el misericordioso a salvarme, estoy perdido.

Una vez más, un último intento, giro la llave del coche y el motor empieza a chillar como si una uña rasgara una pizarra, quito la llave del contacto con amargura, es el fin.
Imagen sacada de: echauncable.e
A pesar de tener la llave entre los dedos, el chirrido no cesa y no tardo en darme cuenta de que el sonido no procede de mi coche. Miro hacia atrás más con miedo que con esperanza, dos tanques de guerra, cuatro furgones de asalto y al menos un millar de motos de hielo, vienen a por mí.
Cojo todas mis pertenencias, entre ellas, el bazuca targoláser y me oculto tras la primera montaña de nieve que veo. Apunto con mi bazuca a mis enemigos y les observo por el visor. Hace mucho frío y el pulso me tiembla, ahora sí que siento haberme dejado los guantes en Jetis.
Al poco de observarles me doy cuenta de que no me persiguen a mí, sino a un pobre diablo que huye despavorido de la Patrulla. El desgraciado apenas le queda aire en los pulmones para seguir corriendo, por ese motivo, se alegra tanto de ver mi coche.
Una parte de mi piensa en abandonarle a su suerte, los asuntos que ese hombre tenga con la Patrulla no son mi problema, pero la otra parte no puede evitar ponerse en su lugar.
Tengo que pensar rápido, el hombre ya ha llegado a mi coche y no tardará en darse cuenta de que no arranca.
—Mierda — digo para mí.
Salgo de mi escondite y me siento en el asiento del copiloto.
—¡Joder!, ¿Quién demonios eres tú? — grita el desgraciado.
—El coche no arranca, tenemos poco tiempo — digo rompiendo el cristal frontal del coche — sal por aquí y arrástrate por el suelo hasta llegar a esa montaña de allí, yo voy en un segundo.
—¿Y tú qué vas a hacer? — me pregunta asustado.
—Volar este sitio — contesto poniendo las cargas en el asiento trasero —¡Vamos!
El desgraciado me hace caso, sale por la parte frontal del coche como le he dicho y repta hasta mi anterior escondite. La Patrulla está a punto de llegar, tengo que darme prisa, conecto los cables y salgo por encima del volante como ha hecho mi compañero. Ya lejos del alcance de mis enemigos espero.
Las motos son las que llegan primero, rodean el coche a la espera de que lleguen sus amigos, tal y como sospechaba, piensan que mi compañero está dentro. Empiezan a disparar y a llenar mi coche de agujeros de bala, una rueda se deshincha y el ruido de los cristales rotos rompe la calma invernal.
Cuando los cargadores se vacían y el silencio y el frío vuelven a reinar en el ambiente, los ojeadores empiezan a investigar, se acercan al coche a la espera de encontrar un cadáver, pero el cadáver que encontraran será el suyo. Aprieto el detonador de mis cargas y el coche sale volando por los aires, llevándose consigo las vidas de mis enemigos que ahogan sus últimas palabras en gritos.
—¡Wow! ¡ha sido increíble! — chilla mi compañero — ¡gracias amigo! ¡un millón de gracias! ¡me has salvado la vida!
—No me has dejado elección, ese era mi coche.
—¡Te lo compensaré! ¡claro que te compensaré!
Salgo de nuestro escondite y examino los restos en busca de algo útil.
—Vengo de Inferno, ¿lo conoces? Es un paraje subterráneo, allí donde todavía hay calor, si vamos allí mi jefe, el Emperador Nocrum, te recompensará con creces haberme salvado.
Una de las motos de hielo funciona, tiene gasolina y el motor ruge como un león.
—Sube — le digo a mi compañero.
No tarda en obedecerme y juntos atravesamos el horizonte blanco sin mirar atrás. De vez en cuando se ve alguna que otra ruina del mundo antiguo, el esqueleto de algún que otro rascacielos o vehículos ocultos bajo la nieve, ¿quién iba a decir que se acabaría jodiendo todo tanto?
Inferno está bajo los túneles del metro y dentro un gran ejército nos aguarda.
—¡Alto ahí! — nos grita un guardia — ¿quiénes sois?
—Traso Iníca — se presenta mi compañero — del ejército de Cánibal Igor de la compañía de la Valquiria Sádica.
—Camarada — se presenta al guardia dándose un golpe el pecho.
Iníca le corresponde con el mismo golpe en el pecho y el guardia no tarda en posar su mirada ante mí.
—¿Quién es el Fango? — pregunta señalándome.
—Un héroe, me ha salvado de la Patrulla, Cánibal estará ansioso de conocerle.
El guardia nos deja pasar y ya dentro, empiezo a preocuparme.
—¿Quién es toda esta gente? — pregunto.
—Ahora mismo estamos en Inferno, el oasis poblado del Emperador Nocrum, nuestro líder, nosotros somos su ejército, conseguimos suministros y alimentos para todos los que podemos acoger. Las tres Valquirias de Inferno son las líderes supremas, yo estoy bajo las órdenes de Sádica, la más fiera de las tres. Los Cánibals son nuestros jefes directos y nosotros, los trasos, somos los soldados.
Todo un mundo subterráneo se abre ante mí, toda una civilización, tal vez este podría ser mi sitio, el lugar tranquilo que siempre he deseado.
—Mira — me señala Iníca — ahí están las Valquirias, la rubia, es Sangre, la morena se llama Navaja y la pelirroja es…
—Sádica — contesto.
La Valquiria me mira, me observa entre la multitud y aunque tendría que ser imposible fijarme en mí con toda la gente que me rodea, sé que me está mirando. Le susurra algo a su guardia más cercano sin dejar de mirarme. Algo se cuece en este sitio, algo que pronto averiguaré.









Si te ha gustado…

Espero que hayas disfrutado de esta primera parte de una historia de tres relatos. En este Especial de Navidad, he decidido orientarlo a una sociedad postapocalíptica dominada por la nieve y el frío, aunque la verdadera trama de la historia está aún por salir, me pareció adecuado empezar introduciendo a nuestro “héroe” y su origen desconocido.
Para escribir esta historia me he inspirado en Mad Max, pero dándole un toque navideño (a lo mejor ya te habías dado cuenta de ello).
Dicho esto, espero que os haya gustado mi relato y que me dejéis vuestros comentarios, dudas y opiniones al respecto.
Y un saludo de Silvia!!

Imagen sacada de: masqua.ca

domingo, 10 de diciembre de 2017

La Aldea

Otro año más al lado de este pastor inútil, ¿quién en su sano juicio le dijo que hacían gracia sus chistes malos? Cada año pido y suplico que me cambien de sitio, pero no hay manera, siempre acabo al lado de sus apestosas ovejas que no paran de cagarse por todos lados.
—¡Eh David! ¿se puede saber qué te pasa? ¡alegra esa cara que es Navidad! — me dice mi amigo Ismael.
—¡Otro año más al lado de este payaso y dejo que los romanos me maten! — contesto.
—David, piensa que podría ser peor… ¡mira a ese pobre de ahí! — me dice señalando a uno de los hombres de la aldea.
Miro en la dirección que su mano me indica y frunzo el ceño al descubrir al desgraciado del pueblo.
—¿Te refieres al Cagón? — pregunto.

—¡Sí! Ese pobre se pasa todas las navidades en cuclillas, enseñando el culo a todo el mundo, ¡es el hazmerreír de todos!
Imagen sacada de: citywallpaperhd.com
Mi ceño se torna en tristeza y mis hombros se relajan al ver al pobre desdichado que nunca termina de cagar.
¡Ayudarme! — suplica en la lejanía.
Pienso en su situación y luego en la mía y llego a la conclusión de que no es justo para ninguno de los dos.
—¡Me da igual! — le grito a Ismael — sí, es cierto, lo suyo es una injusticia, pero lo mío también y no pienso quedarme de brazos cruzados esta vez.
—Pero… — me mira sorprendido mi amigo — ¿y qué vas a hacer?
—Cuando los dioses no miren, cuando las estrellas se apaguen y el sol caiga, me moveré.
—¿Moverte? ¿estás loco? ¡los dioses lo descubrirán! Y ¿a dónde irías?
—Quiero ver a Eva
—¿La pastorcilla del río?
Eva, la pastorcilla más guapa de toda la aldea, la que siempre observo, pero nunca me atrevo a hablar con ella, siempre está lavando la ropa en el río y ocupada con las tareas que su padre, el herrero, le pide.
Ella es guapa, de cabellos dorados como el sol y ojos azules como los zafiros, ella es Eva.
—De este año no pasa Ismael, este año es mi año y juro por los dioses que conseguiré hablar con ella.
Mi amigo trata de convencerme de que no lo haga, pero ya es tarde, está decidido y no hay nada que pueda hacerme cambiar de opinión.
Tal y como predije, el sol de apaga y al hacerlo, aprovecho mi ocasión:
—¡Eh David! ¿quieres oír algo gracioso? — me pregunta el insoportable ovejero.
—Ahora no Gabriel — contesto algo malhumorado.
Me abro paso entre la gente, que me observa sorprendida y aparta a sus animales de mi camino. Nadie ha hecho nunca nada tan aventurado como lo que estoy haciendo yo ahora mismo y al llamar tanto la atención, no tardan los romanos en pararme.
—¡Alto ahí granjero! — me para el soldado — ¿a dónde te crees que vas?
—No busco pelea señor, tan solo quiero atravesar la aldea.
—¿Para qué? — me pregunta poniendo la mano en la empuñadura de su espada.
—Asuntos personales — trato de eludir la pregunta.
—Muy bien, pues si quiere pasar, tendrá que pagarnos diez denarios.
—No tengo dinero — confieso.
—Pues entonces no le podemos dejar pasar.
Empujo al soldado de manera instintiva y echo a correr por el campo de hortalizas, oigo como la guardia me sigue y grita furiosa, pero la ignoro, estoy tan cerca de mi objetivo que no me puedo echar atrás ahora.
Unas gallinas salen despavoridas al pasar corriendo por su lado y cacarean malhumoradas tras los pasos de los romanos. Los asnos rebuznan y más de un pastor se asoma por la ventana al escuchar el escándalo de los soldados tras de mí.
A pesar de lo cerca que estoy de conseguirlo, la guardia me alcanza y me mete en prisión antes de que acabe la noche, no tengo modo de volver, así que decido esperar en mi celda hasta que la noche caiga de nuevo.
Los Dioses despiertan…
—¡Pablo! ¿has vuelto a mover las figuras del Belén? — dice malhumorada la Diosa madre.
—Yo no he sido, mamá.
—Te he dicho un millón de veces que con estas figuras no se juegan, son muy delicadas cielo, venga, dejemos al granjero en su sitio, ¿vale? ¡y no lo vuelvas a mover!
—¡Pero mamá yo no he sido!
—¡Basta Pablo! dejémoslo estar, ¿de acuerdo?
—Sí, mamá.
La oscuridad nubla los bosques, las casas se iluminan y solo se escucha el gorgoteo del río, es mi oportunidad.
Me muevo con sigilo, obviando la ruta que cogí la noche anterior y evitando a la patrulla. Me cuelo por los campos y llego a un establo, está sorprendentemente iluminado y lleno de gente, todos observan a un niño, un bebé.
Trato de rodear el establo y el ruido del agua se hace más fuerte. Allí está, la pastorcilla, la mujer más guapa que jamás he visto. Se gira, levanta la cabeza y me mira extrañada.
—Me llamo David — me presento con torpeza.
—Eva.
Las luces se encienden de pronto, ya es de día y es muy tarde para volver a mi sitio. La Diosa Madre vuelve a aparecer, pero esta vez con un trapo para limpiar.
—¡Ains este Pablo lo ha vuelto a hacer! ¡otra vez ha vuelto a mover al granjero de su sitio!
Me eleva por los aires unos instantes e intercambia brevemente una mirada con la pastorcilla y conmigo.
—Aunque, pensando mejor — dice para sí — tampoco queda tan mal ponerlo al lado de la pastorcilla.
Vuelve a dejarme donde estaba y continua con su limpieza rutinaria, sin embargo, para mí ya es distinto, para mí es mi es un sueño cumplido, un sueño de Navidad.








Si te ha gustado…


Este relato quiero dedicárselo a mi madre, dado que fue ella quien me dio la idea para escribirlo. ¿Quién no ha jugado alguna vez con las figuras del Belén? Yo, lo hacía siempre, así que me pareció divertido hacer un “Toy Story” navideño.
Espero que te haya gustado y sobretodo que te haya hecho reír. En estas fechas hay que estar unidos y en familia y ese es el verdadero espíritu de la Navidad.
Dicho esto, espero que os haya gustado mi relato y que me dejéis vuestros comentarios, dudas y opiniones al respecto.
Y un saludo de Silvia!!

Imagen sacada de: www.youtube.com