domingo, 10 de julio de 2016

Los Elfos de Darmount



La conocí en un juego y ella fue mi perdición. Hace tres años que estoy enganchado a Star Legends, un videojuego de roll ambientado en la Edad Media, con brujas, magos y dragones. Me puedo pasar fácilmente ocho horas al día jugando sin parar. Apenas salgo de casa, como mis amigos y la gran mayoría de la gente, todo lo podemos hacer cómodamente desde nuestro hogar: trabajamos desde casa, compramos desde casa y pasamos nuestros ratos libres en casa. Hoy en día se hace raro ver a una persona en la vida real.
El índice de natalidad ha descendido considerablemente en los últimos años, aunque no me importa mucho, no quiero tener hijos.
Me encanta jugar con mis amigos al Star Legends, somos un solo equipo luchando contra los trolls y los orcos que nos invaden. Sin embargo, todo cambió hace un mes, cuando la conocí a ella, es una elfa de los bosques de Darmount y consiguió salvarme de unos orcos que iban a acabar con mi partida.

Imagen sacada de: www.todopaisajes.com

Nos pasábamos las tardes hablando sin parar, teníamos muchísimas cosas en común y jugábamos juntos defendiendo Darmount de intrusos.
En el juego había un enemigo, ese enemigo se llamaba Grodmau y es un elfo oscuro de la noche que aterroriza a los elfos de Darmount. Todos los jugadores tienen miedo a Grodmau, porque el dueño de ese avatar es un hacker de cuidado y si Grodmau te mata en el juego, te hackea el ordenador para que no vuelvas a jugar a Star Legends nunca más.
Normalmente cuando Grodmau va a atacar la gente esconde sus avatares en sus casas y cuevas y salen del juego, para que el elfo oscuro no pueda encontrarlos. No hay que tenerle excesivo miedo a Grodmau porque no ataca muy a menudo, como mucho mata a un novato del juego al mes.
A pesar de todo, tuvo que ser justo cuando el terror de la oscuridad atacaba, cuando Mireya, mi dulce elfa de Darmount, me pidió salir.
—Bueno, ¿Qué dices? ¿Vas a salir conmigo o no? — me preguntó Mireya.
Yo me había quedado un poco en shock porque hacía mucho que no me pedía salir una chica, pero al cabo de unos segundos reaccioné:
—Sí, sí, salgamos — contesté atontado.
Mireya me sonrió y su avatar besó al mío. Me puse rojo como un tomate y me latía el corazón a mil por hora, a pesar de que yo no había recibido el beso.
Nos escondimos en la oscuridad del bosque de Darmount, con la esperanza de que Grodmau no nos encontrara. Sin embargo nos encontró y mató a mi preciosa elfa de los bosques. No obstante, aunque Mireya ya no pudiera jugar al juego, seguíamos hablando por el ordenador:
—¿Por qué no quedamos? — me preguntó.
Me extrañó tanto la pregunta que creí entenderla mal.
—¿Perdón?
—Que, ¿Por qué no quedamos? — me repitió.
—¿Cómo? ¿En la vida real? ¿Quieres decir en persona?
—¡Claro! ¿Cómo si no?
—Pero, ¿Por qué? Si lo que tengas que decirme me lo puedes decir por aquí — contesté extrañado.
—Pero quiero ver cómo eres en persona, anda, hazlo por mí.
Mireya me convenció para quedar, aunque no me hacía gracia y ya no solo por el hecho de lo raro que es ver a alguien en persona, sino también por mi deplorable aspecto físico. Llevaba meses sin cortarme el pelo y afeitarme la barba y las pizzas y los refrescos habían hecho estragos en mi torso.
Estaba nervioso, impaciente, esperando enfrente de la fuente dónde habíamos quedado. Entonces ella apareció, era tal y como me la imaginaba, preciosa. Tenía una sonrisa de oreja a oreja y se acercaba hacia mí con decisión.
Sin embargo, algo extraño ocurrió, cuando se acercó a mí no fue a darme dos besos, sino que me clavó un cuchillo en el vientre. Yo la miré sorprendido y su rostro antes afable se tornó en oscuridad.
—¿Por qué? — pregunté confuso al ver como la sangre de mi vientre salía en cascada.
—Porque soy Grodmau y no pienso permitir que ningún elfo me arrebate Darmount.
La fantasía se transformó en realidad. La conocí en un juego y ella fue mi perdición.




Si te ha gustado…

Tal vez esté muy visto que la gente confunda la fantasía con la realidad, tal y como le pasó a Mark Hamill con su personaje Luke Skywalker. No obstante, lo que quería transmitir con este relato, es algo que desgraciadamente está ocurriendo hoy en día. ¿No os ha pasado alguna vez que habláis con una persona por whatsapp y luego cuando hablas con esa misma persona cara a cara es completamente diferente?
A la gente actualmente se le da mejor hablarle a una pantalla que a una persona real. Lo que hace que se vuelvan más tímidos y que tengan problemas con sus relaciones personales. Lo que he hecho con este relato ha sido básicamente llevar ese aspecto de nosotros al extremo, con lo que al final, nuestra fantasía se convierte en algo mucho más real que la vida misma.
Si has leído este relato me gustaría que pensaras en que si te abres con una persona a través de una pantalla, también puedes hacerlo cara a cara. No utilices la tecnología para ocultar la timidez.
Dicho esto, espero que os haya gustado mi relato y que me dejéis vuestros comentarios, dudas y opiniones al respecto.
Y un saludo de Silvia!!

Imagen sacada de: es.pinterest.com


martes, 5 de julio de 2016

Los Garras



Nuestro mundo se muere, lo sabemos desde hace mucho, por lo que hemos estado buscando otro planeta dónde vivir, la buena noticia es que hemos encontrado uno, la mala es que ya está ocupado.
Tuvimos que decidir entre buscar otro planeta habitable que no estuviera ocupado y tardar otros diez años o más en encontrarlo o pelear por quedarnos con el que ya habíamos hallado. No nos queda tiempo, por lo que la única solución si queríamos sobrevivir como especies, era quedarnos con el planeta Hope, habitado por unos seres a los que llamamos Garras.

Imagen sacada de: www.ionlitio.com

La lucha comenzó y aunque apenas sabíamos mucho sobre los Garras, sabíamos lo importante. Viven en comunidades, son primitivos, siempre cubiertos con pieles por las bajas temperaturas del planeta y tienen un jefe. Llegó la batalla final y yo estaba entre mis hombres preparado para acabar con los Garras definitivamente en Oasis, un pequeño rincón del mundo donde las temperaturas no son tan bajas:
—Si lo hacemos bien, ésta será nuestra última batalla — le dije a mi compañero y amigo Eloy.
—Y la de ellos… — dijo un poco apenado Eloy — vamos a extinguir a toda una especie.
—Bueno, no sería la primera vez — contesté igualmente apenado — llevamos extinguiendo especies toda nuestra existencia, ésta no es diferente.
—No por ello está bien.
—Lo sé.
Los Garras atacaron como una horda sin control de salvajes y nosotros aguardamos la señal de nuestro General:
—¡Abrid fuego! — nos gritó.
Nuestras armas dispararon, nuestras bombas explotaron y las espadas de los Garras cayeron al suelo. Los Garras no tenían ninguna posibilidad y ellos lo sabían, sabían que no iban a conseguirlo. Sin embargo, ellos se levantaban, aunque tuvieran cincuenta balas en el pecho y sus fuerzas menguaran. El honor era lo único que les quedaba.
Tras la batalla, nos acercamos a los muertos de los Garras, aunque fuera sorprendente, todavía no sabíamos el verdadero aspecto de nuestro enemigo, ya que nuestro alto mando se negaba a que los viéramos. Decían que si los veíamos, nos cuestionaríamos la moralidad de nuestros actos y por tanto dejaríamos de ser soldados eficaces. Es más fácil disparar a algo que no sabes qué es que ponerle rostro a tu pecado.
Sin embargo, la guerra había terminado, por lo que no había ningún motivo para que no viéramos sus cuerpos. Me acerqué al Garra más próximo y le quité la máscara que llevaba. Jamás en mi vida hubiera imaginado que el Garra tumbado muerto en el suelo, fuera un humano.



Si te ha gustado…

Sé lo que estás pensando y sí, este relato es una mezcla entre Avatar y el Guerrero Número 13, has dado en el clavo. Seguramente te estés preguntando por qué los Garras son humanos, si era un planeta distinto, al que los seres humanos de la Tierra jamás habíamos ido, eso te lo dejo a tu imaginación. Aunque si siguiera escribiendo la historia, te diría que hace muchísimos años una nave de la Tierra se perdió en el espacio, todos dieron por muertos a sus ocupantes, pero en realidad la nave se había estrellado en Hope y allí, sin posibilidades de volver a la Tierra, convirtieron Hope en su hogar.
Con este relato quería reflexionar sobre un tema que me parece interesante. En todas las pelis de Hollywood, ponen a los alienígenas como los malos por querer atacar la Tierra, pero si nosotros estuviéramos en su situación y fuéramos nosotros los que necesitáramos un planeta para sobrevivir, haríamos exactamente lo mismo que esos repelentes extraterrestres.
Dicho esto, espero que os haya gustado mi relato y que me dejéis vuestros comentarios, dudas y opiniones al respecto.
Y un saludo de Silvia!!

Imagen sacada de: www.taringa.net