domingo, 22 de julio de 2018

Los Microrrelatos de Mónica

 A(R)MA

Dispara. Si apuntas, dispara.
No te arrepientas, no vaciles, no protestes, no solloces, no dudes, no pienses. Solo hazlo. Hazlo. Dispara.
Si empuñas el arma, mantenla bien sujeta. Si levantas el cañón, que no tiemble. Si dices que odias, dilo clara y directamente. Que duela. Que sufra. Dispara.
Pero si no… Si no puedes hacerlo. Si eres incapaz de seguir, calla. Deja el arma en el suelo, donde pueda verla y dale una patada. Balbucea. Llora. Que los nervios te derriben. Abrázate a ti misma. Busca esas palabras de consuelo que nunca llegan. Encuentra verdades que te mantengan sin despegar. Ahógate en el vaso medio vacío. No importa ya lo que puedas decir, pensar o sentir. No eres nadie. Solo un recuerdo de lo que eras. Eres tú la que tiene la espalda contra la pared.
Haz a un lado las excusas, solo estas alargando esto. Se valiente y da un paso, dos, los que hagan falta. Afronta lo que sientes. Pon las cartas sobre la mesa y juega. Grítalo en voz alta, que podamos oírlo todos.
Así que adelante, aprieta el gatillo.
Mírame, mátame.
Dispara ya.


Y SI

Esperaste de pie, en el borde, justo en el filo de la misma piedra. En una azotea cualquiera que te separaba de la civilización que conocías.
Tomaste aire y lo soltaste relajadamente, respira, espira. Y vuelta a empezar… Respira, espira.

Todo se acaba y decidiste que tu futuro ya no existiera. Descartaste un posible mañana sin echarle una ojeada. Rechazaste nuevas noticias, melodías, libros y arrugas. Decidiste por tu cuenta que ya tenías suficiente. Cambiaste nuevos días iluminados, por un pasado repleto de negro, de escalas de grises y algún que otro azul.
Otra vez. Respira, espira.
Cerraste todas las puertas, los puños y los ojos. Rememoraste cada caída, herida y cicatriz. Desgarra, duele, escuece. Solo te quedaban piezas rojas sin bordes que casen. Te rendiste sin probar siquiera con el pegamento. Aparecían opciones, alternativas e “y sis” que no te valían. Preferiste no ver la cuerda, agitarte y hundirte más en el barro. Palabras de ánimo nacían, pero de la misma manera morían antes de llegar a la garganta.
Una vez más. Respira, espira.
Diste la espalda, caminaste con los pies por delante. Ya no te servían sonrisas, tonterías y mentiras. Lloraste amarga y silenciosamente.
Coge aire. Respira.
Oíste ecos, aullidos con una sola voz. Escuchaste como fondo de la noche un reloj marcando las doce. Un paso mas y… Gritos, risas, besos, palabras con los mejores deseos enfrascados. Sueños. Esperanza. Un nuevo año que vivir.
Espira.





Si te ha gustado…

Estos dos microrrelatos han sido escritos por una escritora novel llamada Mónica. Debutando en la Nebulosa de Historias, Mónica expresa en estas dos historias, los sentimientos oscuros que todos hemos sentido alguna vez.

La vida puede ser una bendición o una maldición y a veces esas dos líneas se entrecruzan. Lo importante es saber cómo afrontarlo, ¿dispararás? ¿dejaras de lado todo lo conocido? ¿o seguirás adelante? Mónica se enfrenta al pasado para dar comienzo un nuevo futuro, ¿y tú?
Dicho esto, espero que os haya gustado los microrrelatos de Mónica y que me dejéis vuestros comentarios, dudas y opiniones al respecto.
Y un saludo de Silvia!!

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